Scania es uno de los fabricantes de camiones más innovadores de la UE, tal y como demuestra su camión eléctrico de 720 km, su innovadora asociación con Toyota, o incluso, que hayan creado “el Netflix” del transporte pesado.
Y eso es, según su CEO, Christian Levin; su principal entramado defensivo respecto a los próximos camiones eléctricos chinos, de los que según alerta este directivo “algunos podrían entrar en el mercado europeo con precios entre un 30 y un 40 % más bajos”.

Scania no tiene miedo de los camiones chinos, pero…
Levin se refería así a los 15 fabricantes chinos de camiones eléctricos que estuvieron presentes en el pasado IAA de Hannover; donde el dueño de OMODA dio una gran sorpresa. Pero Scania no tiene miedo de esos precios tan baratos, señala Levin, que apuesta por justificar el precio de sus camiones no sólo por sus capacidades, sino por su red de talleres y servicios, las relaciones con los clientes o la financiación: "Scania nunca quiso ser la marca con los precios más baratos. Queremos ofrecer tanto valor que podamos ser la más cara".
Y los camiones chinos deberían tener miedo de su entrada en el mercado de la UE, donde tendrán que afrontar, según el CEO de Scania, un problema difícil: su valor residual, que nadie conoce cual será tras unos años… Por tanto, esos precios más baratos podrían no ser tanta ventaja como pudiera parecer a priori.
Aunque Levin tiene claro que, con el paso de los años, los fabricantes de camiones chinos también desarrollaran en la UE su red de talleres, financiación y servicios.

Pero lo que sí causa miedo al CEO de Scania es la capacidad de aprendizaje sobre los camiones eléctricos que los fabricantes chinos alcanzarán si ponen en circulación muchos camiones eléctricos que las marcas europeas: “si nos quedamos aquí en Europa vendiendo unos pocos miles de camiones, aprenderemos demasiado despacio”.
Sí tiene miedo de la normativa de la UE
"No deberíamos tener miedo de los fabricantes de camiones chinos” explica el CEO de Scania: “deberíamos tener miedo de Bruselas." Levin se refiere a que parece que las autoridades chinas están ayudando a su industria de camiones eléctricos, mientras que la infraestructura de recarga y la regulación de la UE parece que no avanza a la misma velocidad.
Los fabricantes europeos presentes en el IAA de Hannover ya han solicitado a la UE un ajuste en el calendario -tres años de aplazamiento- para cumplir los objetivos de emisiones de CO₂ para los vehículos pesados.

Y el CEO de Scania considera “poco realista” las expectativas de la UE, que quiere que alrededor de un tercio de las ventas de camiones en Europa sean de modelos eléctricos para 2030. ¿El motivo? Que la cuota de mercado de los camiones eléctricos sigue siendo muy baja en varios países, por ejemplo en España.
Su mayor miedo pasa por las multas que impondrá la UE si finalmente las ventas de camiones eléctricos no alcanzan esa cuota, que según sus estimaciones, podrían hacer que los fabricantes tuvieran que afrontar multas anuales de entre 1.000 y 2.000 millones de euros.
Y el CEO de Scania lo tiene muy claro: “No podemos obligar a los clientes a comprar camiones que no quieren. Si no se ajustan la infraestructura y los costes, también habrá que ajustar el resto del marco regulatorio”, señaló.

