Los camiones diésel continúan dominando el transporte de mercancías por carretera, pero algunos empresarios empiezan a encontrar motivos económicos para cambiar esta situación. No se trata únicamente de reducir las emisiones contaminantes, sino de comprobar si los vehículos eléctricos pueden resultar más rentables a largo plazo. Es precisamente lo que ha hecho una compañía británica que lleva varios años trabajando con ambas tecnologías y que ahora ha puesto cifras al ahorro que espera conseguir.
Chris Welch, consejero delegado de Welch Group, una empresa familiar de transporte y logística situada en Reino Unido, ha desarrollado junto a su equipo un modelo económico para comparar el funcionamiento de una flota diésel con una progresivamente electrificada. Los resultados son especialmente llamativos: la compañía calcula que podría ahorrar alrededor de 792.000 libras anuales, aproximadamente 900.000 euros, en 2035. Una cantidad que dependerá tanto de aumentar el número de camiones eléctricos como de permitir que otras empresas utilicen sus instalaciones de recarga.

«El precio del diésel está demostrando que nuestra decisión de pasarnos a la electricidad fue correcta», ha asegurado Welch en unas declaraciones recogidas por el medio británico GreenFleet. El empresario sostiene que ya está observando ahorros importantes en los costes energéticos de sus vehículos eléctricos frente a los diésel, aunque no ha detallado la cantidad que consigue ahorrar actualmente. Su argumento es que cada subida del combustible hace más atractiva la inversión en electrificación y refuerza las ventajas de disponer de una fuente alternativa de energía.
El cálculo que hace rentable su estrategia
Uno de los resultados más sorprendentes del estudio interno de Welch Group está relacionado con el coste de recarga. La compañía estima que el precio total de la energía utilizada por sus camiones eléctricos, incluyendo los costes de infraestructura asignados a cada unidad, podría pasar de aproximadamente 42 peniques por kWh en 2026 a solo 9,1 peniques en 2035. Esto supondría una reducción cercana al 78%, siempre que se cumplan las previsiones de crecimiento y utilización de los cargadores.
La explicación no reside únicamente en comprar electricidad más barata, sino en aprovechar mejor las inversiones realizadas. Welch Group pretende convertir sus instalaciones de recarga en un servicio para otros transportistas, de manera que los cargadores no permanezcan infrautilizados cuando sus propios camiones están trabajando. Al cobrar por esa energía y repartir el coste de las instalaciones entre un mayor número de vehículos, la empresa espera reducir progresivamente el gasto efectivo asociado a cada recarga.

De hecho, la compañía ya ha comenzado a desarrollar esta estrategia en sus instalaciones de Duxford, cerca de Cambridge, donde dispone de un centro de recarga de alta potencia desarrollado junto a Voltempo. La infraestructura cuenta con seis puestos, dos de ellos preparados para recibir camiones completos con sus semirremolques y otros cuatro destinados a cabezas tractoras. El sistema puede distribuir dinámicamente hasta 1 MW de potencia entre los vehículos conectados, en función de sus necesidades de recarga.
La empresa también ha impulsado una segunda instalación de seis puestos y 1 MW de potencia en Bedford, dentro del programa británico eFreight 2030. El objetivo es disponer de una red que permita realizar operaciones de transporte eléctrico sin depender exclusivamente de la infraestructura pública. Al mismo tiempo, los vehículos de otras compañías podrán utilizar la capacidad disponible mediante un sistema de reservas y pagos, generando una fuente adicional de ingresos para Welch Group.
Ya utiliza camiones eléctricos de Renault y DAF
La apuesta de Chris Welch por los camiones eléctricos no es reciente. Su empresa comenzó a incorporarlos en 2023, cuando puso en servicio un Renault Trucks E-Tech D Wide de 19 toneladas. Posteriormente añadió cabezas tractoras eléctricas Renault Trucks E-Tech T de 42 toneladas dentro del programa eFreight 2030, con el objetivo de comprobar su funcionamiento en operaciones reales de transporte pesado.

Desde entonces, Welch Group ha continuado ampliando su flota con nuevas unidades de Renault Trucks y una cabeza tractora eléctrica de DAF. También ha encargado otros tres camiones Renault eléctricos de 28 toneladas, mientras que su planificación contempla que el 12% de los vehículos de la empresa sean eléctricos en enero de 2027. Se trata de una transición progresiva, en la que los camiones diésel siguen formando parte del negocio mientras se amplía la infraestructura necesaria.
Para su máximo responsable, la decisión está relacionada directamente con la rentabilidad. «Reducir las emisiones importa, pero también proteger nuestros márgenes», ha explicado Welch, que considera que la infraestructura compartida puede transformar los cargadores en un activo comercial. En lugar de limitarse a sustituir camiones diésel por modelos eléctricos, su intención es desarrollar un negocio más eficiente, capaz de reducir su exposición a las fluctuaciones del precio de los combustibles.
El contexto británico ayuda a comprender sus cálculos. Según un análisis de New AutoMotive, el incremento del precio del gasóleo registrado durante el verano estaba añadiendo aproximadamente 35 millones de libras semanales a la factura de combustible de los transportistas del país. El 30 de septiembre, el precio medio del diésel alcanzó los 199,9 peniques por litro, después de encarecerse 35 peniques desde el 8 de julio. Un aumento que afecta especialmente a las empresas con grandes flotas y recorridos intensivos.

Sin embargo, la electrificación del transporte pesado todavía presenta obstáculos importantes. El elevado precio de adquisición de los vehículos, las conexiones a la red eléctrica, el coste de la infraestructura y la incertidumbre sobre el valor residual de las baterías dificultan las inversiones. De hecho, según New AutoMotive, el 97% de los camiones nuevos matriculados en Reino Unido durante 2025 seguían utilizando motores diésel, mientras que los eléctricos apenas superaban el 1% de las matriculaciones en los ocho primeros meses de 2026.
Por tanto, los cerca de 900.000 euros que calcula ahorrar Welch Group no representan un beneficio ya conseguido ni garantizan que cualquier transportista pueda obtener resultados similares. Se trata de una proyección interna para 2035, condicionada por el crecimiento de la flota eléctrica, los precios de la energía y los ingresos derivados de compartir los cargadores. Tampoco equivale a un análisis completo del coste de propiedad de los vehículos durante toda su vida útil, aunque ofrece un ejemplo concreto de cómo algunas empresas están intentando convertir la electrificación del transporte pesado en una oportunidad económica.