Un camión eléctrico con 150 kilómetros de autonomía parecería poco competitivo para recorrer largas distancias por carretera. Dentro de un puerto, sin embargo, esa cifra puede ser más que suficiente. Hutchison Ports Pakistan va a invertir 76 millones de dólares en la electrificación de su terminal de contenedores de Karachi después de comprobar durante un año que los primeros vehículos eléctricos podían asumir este tipo de trabajo.
El plan contempla incorporar más de 70 nuevos tractores eléctricos de terminal. Los primeros 20 llegarán en octubre y otros 50 deberán incorporarse antes de que termine 2027.
La decisión no parte únicamente de una prueba piloto. Las primeras unidades eléctricas introducidas por la compañía han recorrido conjuntamente más de 450.000 kilómetros durante el último año, proporcionando datos reales sobre su funcionamiento en una actividad especialmente intensiva.

Los puertos son un laboratorio perfecto para este vehículo
Los vehículos encargados de mover contenedores dentro de una terminal tienen unas necesidades muy distintas a las de un camión que recorre 800 kilómetros por autopista.
Trabajan en un espacio delimitado, realizan trayectos cortos y repetitivos y regresan constantemente a las mismas instalaciones. Eso elimina uno de los grandes problemas del transporte eléctrico pesado: encontrar infraestructura de carga durante rutas largas. Los nuevos vehículos serán Westwell E-Truck S1, tractores de terminal fabricados en China capaces de mover conjuntos de hasta 75 toneladas.
Utilizan una batería LFP de 282 kWh y ofrecen unos 150 kilómetros de autonomía trabajando con carga. Su motor eléctrico entrega hasta 3.800 Nm de par máximo, una característica especialmente apropiada para arrancar continuamente transportando grandes masas.

Cargar en 40 minutos o cambiar toda la batería en cinco
La autonomía relativamente reducida deja de ser un gran problema cuando el vehículo puede recuperar energía dentro del propio recinto. La batería puede pasar del 10 al 80% mediante carga rápida en aproximadamente 40 minutos. Pero existe una segunda solución mucho más llamativa: sustituir directamente el paquete descargado por otro cargado.
El proceso de intercambio necesita alrededor de cinco minutos, lo que permite devolver rápidamente el vehículo al trabajo sin esperar a completar una recarga convencional.
Precisamente esa combinación de rutas conocidas, infraestructura centralizada y tiempos previsibles hace que puertos, almacenes y centros logísticos puedan electrificarse antes que determinados segmentos del transporte de larga distancia.
La inversión va mucho más allá de los camiones
Los 76 millones de dólares tampoco estarán destinados únicamente a los tractores. Hutchison Ports Pakistan planea introducir equipos eléctricos para manipulación de materiales, dos grúas de muelle eléctricas controladas remotamente y 17 grúas RTG eléctricas, utilizadas para mover y apilar contenedores dentro de la terminal. También incorporará 40 remolques eléctricos equipados con sus propios ejes motrices y baterías.
El proyecto de Karachi muestra así un escenario donde el vehículo eléctrico no necesita resolver todos los problemas del camión diésel para resultar útil. No hacen falta 600 kilómetros de autonomía cuando cada jornada transcurre dentro del mismo recinto y el cargador siempre está a unos pocos minutos de distancia.
Por eso los puertos pueden convertirse en uno de los primeros lugares donde la electrificación del transporte pesado avance realmente a gran escala: recorridos predecibles, vehículos trabajando durante muchas horas y un enorme consumo de combustible que convierte cada kilómetro eléctrico en ahorro potencial.