El motor de hidrógeno de ciclo cerrado que viene para ‘salvar al soldado diésel’: un 60 % de eficiencia sin emisiones directas

Una universidad alemana desarrolla un motor de hidrógeno de ciclo cerrado con una eficiencia muy superior a la que ofrecen los combustibles habituales que sustituye al motor diésel de los camiones pesados.

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La industria europea trabaja desde hace años en motores de hidrógeno desarrollados a partir de arquitecturas diésel ya existentes. Gemini
12/06/2026 08:30
Actualizado a 12/06/2026 08:30

Europa llevaba años dando por amortizado el motor de combustión para el transporte pesado. La electrificación (con baterías o pilas de combustible de hidrógeno) parecía el único camino posible para camiones, maquinaria agrícola o grandes barcos.

Pero una investigación alemana acaba de reabrir el debate con una tecnología que mezcla combustión, hidrógeno y cero emisiones directas.

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El sistema presentado actualmente utiliza un único cilindro y funciona como banco de pruebas tecnológico.Gemini

Qué es un motor de hidrógeno de ciclo cerrado

La Universidad Otto-von-Guericke de Magdeburgo, en colaboración con el centro tecnológico WTZ Roßlau, ha desarrollado un motor de hidrógeno de ciclo cerrado capaz de superar el 60 % de eficiencia térmica. Una cifra que, sobre el papel, supera claramente a muchos motores diésel actuales.

A diferencia de un motor convencional, este sistema no expulsa los gases de combustión directamente a la atmósfera. El proceso funciona en un circuito prácticamente cerrado donde el hidrógeno se quema utilizando oxígeno puro y gases inertes como argón.

El resultado es una combustión mucho más controlada y eficiente. Además, al no intervenir nitrógeno atmosférico en la reacción, se evita la generación de óxidos de nitrógeno (NOx), uno de los principales problemas de los motores térmicos tradicionales.

La reacción química principal genera vapor de agua, que posteriormente puede condensarse y reutilizarse dentro del propio sistema. Por eso se habla de “ciclo cerrado”.

El dato que más interés ha despertado es la eficiencia anunciada por los investigadores alemanes: más del 60 %. Para ponerlo en contexto, un motor diésel moderno para automoción suele moverse entre el 40 % y el 45 % de eficiencia térmica, mientras que los mejores motores industriales pueden acercarse al 50 %.

Ese salto es especialmente relevante en sectores donde las baterías siguen teniendo limitaciones importantes por peso, autonomía o tiempos de recarga. Es el caso del transporte pesado de larga distancia, maquinaria de construcción, agricultura o propulsión marítima. Los investigadores creen que precisamente ahí podría estar el nicho real de esta tecnología.

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Nuevo motor experimental impulsado por hidrógeno.

La otra gran ventaja: aprovechar la industria actual

Uno de los puntos fuertes del motor de hidrógeno de combustión es que permite reutilizar buena parte del conocimiento industrial ya existente.

Los fabricantes europeos llevan años explorando motores de hidrógeno adaptados desde bloques diésel convencionales. MAN, por ejemplo, ya trabaja en camiones impulsados por hidrógeno con autonomías cercanas a los 600 kilómetros.

También firmas como Porsche han investigado motores de combustión de hidrógeno para aplicaciones de altas prestaciones. Eso reduce costes de transición frente a tecnologías completamente nuevas y evita depender exclusivamente de grandes baterías.

Sin embargo, existe un detalle clave que determinará si esta tecnología llega realmente al mercado: el hidrógeno. Actualmente, la mayor parte del hidrógeno mundial sigue produciéndose a partir de gas natural mediante reformado con vapor, un proceso que genera emisiones de CO₂. El llamado hidrógeno verde, producido mediante electrólisis con energías renovables, sigue siendo caro y limitado.

A eso se suma otro desafío importante: almacenamiento y transporte. El hidrógeno necesita altas presiones o temperaturas extremadamente bajas para su almacenamiento eficiente. Esto complica infraestructuras, logística y costes operativos.

Por eso muchos expertos consideran que el hidrógeno no competirá directamente con el coche eléctrico de batería en turismos, pero sí podría tener sentido en aplicaciones industriales pesadas donde la electrificación total resulta menos viable.

Producción masiva

Pese al interés generado, el proyecto sigue en fase experimental. Las pruebas realizadas hasta ahora se han desarrollado en banco de ensayo y mediante simulaciones informáticas. No existe calendario comercial ni producción anunciada. Tampoco hay todavía datos públicos sobre costes, durabilidad o mantenimiento en condiciones reales de uso.

El prototipo actual es monocilíndrico y está pensado como demostrador tecnológico. Aun así, el trabajo alemán demuestra que el motor térmico todavía no ha dicho su última palabra. Especialmente en un momento en el que Europa busca alternativas para descarbonizar sectores donde las baterías siguen sin ofrecer una solución sencilla.