El equipo de desarrollo de Yangwang quiere volver a colocar al U9 Xtreme en la pista, y ha conseguido el visto bueno de Stella Li. Durante una conversación difundida desde el Festival de la Velocidad de Goodwood, la vicepresidenta ejecutiva de BYD explicó que los ingenieros detectaron margen para mejorar el récord conseguido el pasado año y le solicitaron una nueva oportunidad para llevar el coche más lejos.
La petición ya tiene fecha aproximada. Li ha emplazado al próximo mes de noviembre para conocer el resultado de un segundo intento con el que BYD pretende rebasar los 500 km/h. El listón está en los 496,22 km/h alcanzados el 14 de septiembre de 2025 por el piloto Marc Basseng en Alemania, una velocidad que permitió al eléctrico superar los 490,48 km/h del Bugatti Chiron Super Sport 300+.

Los datos del primer récord dejaron margen para otro intento
La decisión no responde únicamente a la búsqueda de una cifra más llamativa. Tras analizar la telemetría de aquella prueba, el equipo concluyó que Basseng aún había mantenido el acelerador completamente pisado durante aproximadamente 1,5 segundos antes de comenzar la frenada. Ese pequeño intervalo ha llevado a los técnicos a considerar que el U9 Xtreme todavía no había agotado todas sus posibilidades.
BYD no ha detallado por ahora qué modificaciones aplicará ni ha confirmado oficialmente dónde se realizará la nueva carrera. La opción más probable vuelve a ser el centro de pruebas ATP de Papenburg, cuyo óvalo de alta velocidad mide 12,3 kilómetros e incluye dos rectas de cuatro kilómetros. La longitud disponible, las curvas peraltadas y las condiciones ambientales serán determinantes cuando el coche ya circula cerca de su límite.
Alcanzar los 500 km/h exigiría mejorar en menos de cuatro kilómetros por hora el registro actual, pero la dificultad aumenta de forma considerable en este rango de velocidad. La resistencia aerodinámica, la estabilidad, la temperatura de la batería y la capacidad de los neumáticos para soportar la carga pasan a tener tanta importancia como la potencia. Tampoco se conoce todavía si el fabricante mantendrá exactamente la misma configuración utilizada en 2025.
El récord también sirve para probar tecnología de BYD al límite
El U9 Xtreme emplea cuatro motores eléctricos, una arquitectura de 1.200 voltios y una potencia superior a los 3.000 CV. Su batería Blade de química LFP admite tasas de descarga de hasta 30C, mientras que la suspensión activa DiSus-X ha recibido una calibración específica para controlar los movimientos de una carrocería que pesa 2.480 kilos. La aerodinámica también incluye un gran divisor frontal, un difusor trasero y un alerón elevado.

Ningún turismo convencional necesita acercarse a estas velocidades, pero el ensayo permite someter la refrigeración, los motores, la electrónica de potencia y el control independiente de las ruedas a una demanda extrema. Son áreas que también influyen en coches eléctricos de uso diario cuando se repiten aceleraciones, se conduce con altas temperaturas o se intenta mantener el rendimiento durante una carga rápida.
Eso no implica que las soluciones del U9 Xtreme vayan a incorporarse directamente a los modelos generalistas de BYD. El hiperdeportivo tendrá una producción máxima de 30 unidades y funciona principalmente como demostrador tecnológico. Sin embargo, el nuevo intento anunciado por Stella Li permitirá comprobar hasta dónde pueden llegar la batería LFP, la plataforma eléctrica y los sistemas de control desarrollados por el grupo bajo una de las condiciones más exigentes posibles.