Sadiq Khan, alcalde de Londres, ha reactivado su cruzada contra los SUV tras publicar un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter) en el que sostiene que los expertos están advirtiendo que este tipo de vehículos dañan más las carreteras que los turismos convencionales.
De hecho, ha confirmado que ha pedido a Transport for London, organismo público encargado de gestionar y coordinar la red de transporte público en Londres, que estudie el efecto de los llamados SUV sobredimensionados en la ciudad.

Una cruzada contra los SUV que viene de lejos
Khan ya ha hecho declaraciones y dado pasos en el pasado que explican su cruzada contra los SUV. Sin ir más lejos, en marzo presentó la nueva Vision Zero Action Plan 2. Este documento advierte de una necesidad urgente de actuar sobre los vehículos más grandes y pesados porque elevan el riesgo para quienes están fuera del coche y aumentan la gravedad de las colisiones. En otras palabras, Londres ya había puesto oficialmente a los SUV grandes bajo revisión antes de que estallara ahora el debate sobre su impacto en el estado de las carreteras.
Ahora, el alcalde ha añadido un argumento de peso a sus tesis, ya que se apoya en un reportaje reciente de The Guardian que recoge la advertencia de varios expertos que relacionan el crecimiento de los SUV con un empeoramiento de la crisis de baches en Reino Unido. Según esa información, el peso adicional de estos vehículos incrementa las tensiones sobre la superficie de la carretera y acorta su vida útil, especialmente en calles urbanas que no fueron diseñadas para absorber ese aumento continuo de masa en los coches de pasajeros.
Experts are saying it: SUVs damage our roads more than ordinary passenger cars.
— Mayor of London, Sadiq Khan (@MayorofLondon) April 11, 2026
I’ve asked @TfL to look into the effect of supersized SUVs in London as more of these vehicles take up space on London’s roads.https://t.co/QPSExtuhyE
Ese razonamiento alcanza también a muchos SUV eléctricos, aunque Khan no haya hecho una campaña específica contra ellos como categoría separada. El punto clave no está en el tipo de motor, sino en el tamaño y el peso. Los expertos citados por The Guardian sostienen que los SUV suelen ser más pesados que los turismos convencionales y recuerdan que la electrificación añade más masa en muchos casos por el tamaño de las baterías, de modo que el debate no distingue entre gasolina, diésel o eléctrico cuando lo que se analiza es la carga que soporta el firme.
Por el momento, Londres no ha prohibido los SUV ni ha aprobado una tasa específica para ellos. Lo que existe hoy es una revisión política y técnica abierta, con la posibilidad de estudiar medidas futuras para los vehículos más grandes. Algunas informaciones publicadas en marzo ya apuntaban a que el Ayuntamiento estaba considerando posibles recargos o medidas diferenciadas, pero todavía no hay una decisión cerrada ni un calendario oficial para implantarla.

La oposición conservadora en Londres ha cargado contra la idea al presentarla como un posible castigo al coche familiar y como una nueva vuelta de tuerca en la agenda anti coche que atribuyen al alcalde. La crítica política se resume en una idea fácil de entender y muy eficaz en términos de batalla pública, que es la de convertir cualquier eventual recargo en una especie de impuesto al vehículo familiar más grande.
Desde el sector del automóvil la respuesta ha ido por otro camino. La industria ha defendido que no todos los SUV son iguales y que apuntar a una categoría comercial tan amplia puede ser simplista e injusto. También se insiste en que todos los coches vendidos en Reino Unido deben cumplir normas de seguridad exigentes y que muchas familias optan por vehículos de mayor tamaño por razones de espacio, accesibilidad o uso real, no como un capricho.