La degradación de la batería es uno de los mayores temores al comprar un coche eléctrico de segunda mano. Las historias sobre sustituciones que superan los 8.000 euros han alimentado la desconfianza en el mercado. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en Reino Unido apunta a una realidad muy distinta: las baterías de los vehículos eléctricos usados mantienen, en promedio, un estado de salud sorprendentemente alto.
La empresa británica Generational, especializada en análisis de baterías, recopiló datos de más de 8.000 vehículos eléctricos evaluados en 2025. El resultado fue claro: la salud media de las baterías se situó en el 95,15% respecto a su capacidad original.
La edad influye, pero no condena

El informe desmonta la idea de que las baterías “caducan” automáticamente con el paso de los años. Aunque la edad provoca cierta degradación, la mayoría de los vehículos analizados superaba con holgura los umbrales habituales de garantía.
En los modelos con entre dos y tres años, la salud media era del 96,94%. En el rango de tres a cuatro años bajaba ligeramente al 95,17%. Incluso en vehículos con entre ocho y doce años, la media se mantenía en torno al 85%, una cifra que sigue siendo funcional para el uso diario.
Eso sí, el estudio advierte de que la variabilidad aumenta con el tiempo. En el grupo de coches de cuatro a cinco años, el 1% con peor rendimiento mostraba poco más del 80% de capacidad restante. Es decir, existen casos problemáticos, pero no representan la norma.
El kilometraje no lo es todo

Uno de los hallazgos más relevantes es que el kilometraje no es un indicador definitivo del estado de la batería. Vehículos con más de 160.000 kilómetros seguían mostrando entre el 88% y el 95% de su capacidad inicial en muchos casos.
Factores como el uso intensivo de carga rápida, la exposición a climas extremos o descargas frecuentes hasta niveles muy bajos influyen más en la degradación que el simple paso de los kilómetros. Dos coches aparentemente idénticos pueden presentar diferencias notables según sus hábitos de uso anteriores.
Más transparencia para el mercado de ocasión

Desde Generational señalan que la incertidumbre sobre la salud de las baterías está frenando el desarrollo del mercado de segunda mano. La compañía defiende la generalización de pruebas independientes de estado de batería para aportar mayor transparencia y confianza a los compradores.
Los datos recopilados en el informe refuerzan una tendencia ya observada en otros estudios: la mayoría de las baterías de coches eléctricos duran más de lo previsto inicialmente y, en muchos casos, pueden superar la vida útil del propio vehículo.
Para quienes estén considerando la compra de un eléctrico usado, especialmente si tiene menos de cinco años, el mensaje es claro: la degradación existe, pero en la mayoría de los casos no es el problema estructural que muchos imaginan.