Una estación de recarga para coches eléctricos que lo tiene todo: es autónoma, bidireccional, inteligente y modular y puede utilizar baterías de segunda vida

Batteryfly ha presentado una solución de carga móvil para poder llevarla allá donde haga más falta y que pone énfasis en la economía circular.

Batteryfly
La estación de recarga de Batteryfly.
10/04/2026 14:00
Actualizado a 10/04/2026 14:00

La transición hacia la movilidad eléctrica no solo depende de la evolución de los vehículos, sino también del desarrollo de la infraestructura de recarga. España avanza a paso constante en este campo, pero más lento de lo que sería ideal, aunque de manera regular ciertas compañías aportan nuevas soluciones que buscan acelerar el proceso. La empresa Batteryfly acaba de anunciar un proyecto para crear una estación portátil de recarga para vehículos de cero emisiones que combina tecnología bidireccional y un enfoque basado en la economía circular.

Su propuesta se centra en una estación de recarga portátil capaz de operar de forma autónoma en múltiples escenarios. Desde su uso en entornos domésticos hasta su despliegue en eventos temporales, zonas rurales o situaciones de emergencia, esta solución busca solventar el problema de la dependencia de una infraestructura fija. Incluso en contextos adversos, como fenómenos meteorológicos extremos, esta tecnología asegura que podría garantizar el suministro energético y facilitar la recarga de vehículos.

Llevar la estación de carga allí donde hace falta

Uno de los aspectos clave del proyecto es su diseño basado en sistemas energéticos autónomos. La estación integra tecnologías avanzadas de gestión inteligente de la energía, lo que permite optimizar el uso de los recursos disponibles y mejorar la eficiencia global del sistema. Además, es compatible con fuentes de energía renovable, lo que contribuye a reducir la huella de carbono y refuerza su papel dentro de un modelo energético más sostenible y descentralizado.

Otro de los pilares fundamentales es su arquitectura modular. Esto permite que la estación pueda adaptarse a diferentes necesidades, ampliarse con nuevos componentes o repararse con mayor facilidad. La modularidad no solo alarga la vida útil del sistema, sino que también fomenta la reutilización de materiales y facilita su actualización tecnológica, alineándose con los principios de la economía circular.

Basada en baterías de segunda vida

De hecho, el elemento más innovador del proyecto es relativo a eso mismo, ya que se basa en el uso de baterías de segunda vida. Estas, procedentes de vehículos eléctricos o de sistemas de almacenamiento estacionario, aún conservan una capacidad útil que puede aprovecharse en aplicaciones menos exigentes que un coche. Su integración en estaciones portátiles permite darles valor de nuevo, además de reducir la generación de residuos.

Para garantizar un uso eficiente de estas, el sistema incorpora herramientas avanzadas de análisis y predicción de su estado de salud (SOH, por sus siglas en inglés). Gracias a ello, los usuarios pueden conocer con precisión la vida útil restante de cada batería, lo que facilita la toma de decisiones sobre su mantenimiento, reutilización o sustitución.

A todo ello se suma la integración de tecnología de recarga bidireccional. Esta funcionalidad permite que la estación no solo suministre energía a los vehículos eléctricos, sino que también pueda devolverla a otros dispositivos, viviendas o incluso a la red eléctrica.

Javier Alcalá, director general de Batteryfly, explica que este proyecto “también dará lugar a un prototipo funcional validado en un entorno real que servirá como base para futuras líneas de producción, transferencia tecnológica o comercialización. Por lo que representa un avance significativo en el ámbito de la energía portátil sostenible, con alto potencial de impacto, tanto en el mercado, como en la transición energética”. Su duración prevista es de dos años, comenzó en 2025 y se extenderá hasta 2027.

El desarrollo se lleva a cabo junto a V2C en el marco del proyecto Gaviota, una iniciativa respaldada por Ivace+i Innovación dentro de su programa de Consolidación de la Cadena Empresarial correspondiente a la convocatoria de 2025. Además, cuenta con financiación de la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en la Comunitat Valenciana para el periodo 2021-2027.