El proceso de transformación del automóvil en China sumó un nuevo capítulo que pone de manifiesto la situación que se está viviendo en el sector. El fabricante estatal Dongfeng Motor Corporation decididó vender su participación del 50% en la empresa conjunta que mantenía desde hace más de dos décadas con Honda para la producción de motores de combustión interna. La sociedad, fundada en 1998, ha sido durante años un pilar en la fabricación de propulsores de gasolina para el mercado chino. Sin embargo, el desplome de la demanda de vehículos térmicos y el auge de los modelos eléctricos llevó a Dongfeng a replantear su estrategia industrial.
Según la documentación oficial, la compañía conjunta cuenta con activos valorados en 5.400 millones de yuanes (unos 752 millones de dólares), aunque arrastra deudas por 3.300 millones de yuanes (459 millones de dólares). La participación de Dongfeng ha sido listada en la Bolsa de Activos y Capitales de Guangdong, con fecha límite para encontrar comprador el próximo 12 de septiembre, aunque todavía no se ha establecido un precio mínimo.
El declive del motor de combustión

La decisión refleja el profundo cambio de paradigma en el mayor mercado automovilístico del mundo. En los últimos años, las ventas de vehículos de combustión han retrocedido con fuerza, mientras que los eléctricos e híbridos enchufables han ganado terreno a gran velocidad.
Fabricantes locales como BYD lideran esta transición con una oferta cada vez más competitiva, lo que ha reducido la cuota de mercado de las marcas japonesas y europeas en segmentos donde antes dominaban. La evolución de las cifras de Dongfeng ilustra esta transformación. En 2016, el grupo vendía 3,8 millones de vehículos; en 2023, la cifra cayó hasta 1,5 millones, sumando tanto su marca propia como las producciones conjuntas con socios extranjeros como Honda y Nissan.
¿Qué pasará con Honda?

El futuro inmediato de la ‘joint-venture’ es incierto. Honda podría recomprar la participación de Dongfeng y asumir el control total de la planta, o buscar un nuevo socio local que garantice la continuidad operativa.
En cualquier caso, la colaboración entre ambas compañías en la producción de automóviles sigue activa. De hecho, Honda ha intensificado su apuesta eléctrica en China. Este año ha lanzado un SUV eléctrico desarrollado específicamente para el mercado chino junto a Dongfeng, y también ha presentado el GAC Honda GT a través de su otra alianza con el grupo GAC.
Estos movimientos evidencian que, aunque el capítulo de los motores tradicionales parece acercarse a su fin, la marca japonesa no renuncia a su presencia en el país asiático, sino que trata de reposicionarse en el nuevo escenario dominado por la electrificación.
Un síntoma del nuevo liderazgo chino
La ruptura parcial de esta histórica alianza simboliza algo más amplio: el liderazgo de China en la revolución del coche eléctrico está redefiniendo las reglas del juego. Las empresas estatales y privadas del país están priorizando baterías, software y plataformas eléctricas frente a tecnologías de combustión que durante décadas fueron la base del negocio.
Para Honda y otros fabricantes extranjeros, el desafío consiste ahora en adaptarse a un mercado donde la innovación eléctrica avanza más rápido que en cualquier otra región del mundo. Para Dongfeng, la venta de su participación es una declaración estratégica clara: el futuro, en China, es eléctrico.