El futuro de Renault en España pasa por Palencia: allí nacerán sus próximos SUV eléctricos con baterías LFP

La planta asumirá la producción de dos nuevos SUV eléctricos a finales de 2028, mientras Valladolid reforzará su papel con híbridos y baterías LFP.

Renault Palencia Fábrica
Renault prepara en Castilla y León la producción de dos SUV eléctricos que llegarán previsiblemente en 2028.
30/06/2026 15:00
Actualizado a 30/06/2026 15:05
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La fábrica de Renault en Palencia afronta un periodo de actividad más contenido antes de iniciar una de las mayores transformaciones de su historia reciente. La planta ya ha pasado a trabajar con un único turno y deberá adaptar buena parte de sus procesos para asumir una producción muy distinta a la actual.

Ese ajuste tendrá como destino dos nuevos SUV eléctricos que Renault prevé fabricar en España a partir de finales de 2028. Serán modelos situados en la parte alta de la estrategia industrial del grupo y marcarán el salto de Palencia hacia una nueva generación de vehículos desarrollados específicamente para la era eléctrica.

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Palencia concentrará una parte relevante de la próxima estrategia eléctrica de Renault en Europa.

Dos SUV eléctricos para abrir una nueva etapa en Palencia

De los tres modelos adjudicados a la planta palentina, dos serán vehículos inéditos y completamente eléctricos. Ambos utilizarán la plataforma RGEV Medium 2.0, la arquitectura con la que Renault quiere desplegar sus próximos modelos eléctricos de segmentos medios y superiores.

La compañía todavía no ha concretado los nombres comerciales ni la fecha definitiva de entrada en producción, pero el objetivo se sitúa en el tramo final de 2028. Renault espera elevar progresivamente el ritmo durante 2029, una vez completada la adaptación de las instalaciones y de la cadena de suministro.

Uno de esos SUV podría recurrir a una solución eléctrica con extensor de autonomía. En este sistema, las ruedas siguen siendo movidas exclusivamente por el motor eléctrico, mientras que un pequeño propulsor térmico funciona como generador cuando la batería necesita recuperar energía.

La llegada de estos coches obligará a cambiar la organización de la fábrica. La presencia de una batería integrada en la zona inferior del vehículo modifica el ensamblaje, la logística y la preparación de los componentes electrónicos, que en el futuro podrán llegar a la línea con parte del software ya cargado.

Valladolid mantendrá los híbridos y asumirá un papel clave con las baterías

La adjudicación industrial también garantiza dos nuevos modelos híbridos para Valladolid. Palencia, por su parte, recibirá un tercer vehículo de esta tecnología, con el que Renault dará continuidad a su actual actividad mientras prepara el desembarco de los nuevos eléctricos.

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Las baterías LFP de los futuros SUV eléctricos de Renault se ensamblarán en Valladolid.

Valladolid tendrá además un papel relevante en el suministro de baterías. Las unidades destinadas a los futuros SUV eléctricos de Palencia utilizarán química LFP, de litio-ferrofosfato, y serán ensambladas en las instalaciones de la factoría vallisoletana.

Renault cuenta ya con una estructura preparada para variar el volumen entre baterías para híbridos, híbridos enchufables y eléctricos sin rediseñar por completo el proceso. Esa flexibilidad permitirá ajustar los turnos y la cadencia de producción en función de la evolución de la demanda.

El convenio despeja el futuro industrial, pero deja deberes pendientes

El nuevo convenio colectivo ha sido determinante para asegurar la asignación de los cinco modelos en Castilla y León. El acuerdo da visibilidad a las plantas españolas a medio plazo, aunque la transformación requerirá mantener la competitividad frente a otros centros de producción del grupo.

En ese proceso, Renault ha vinculado parte de su estrategia a la digitalización de las fábricas y a las ayudas públicas. La compañía mantiene el proyecto asociado al PERTE en Palencia, mientras que en Valladolid renunció a una ayuda anterior al no contar entonces con una adjudicación eléctrica cerrada.

La adaptación de las dos factorías no supondrá necesariamente un aumento de capacidad, sino un cambio profundo en el tipo de vehículos y en la forma de fabricarlos. El objetivo de Renault pasa por que Palencia concentre sus futuros modelos eléctricos de mayor contenido tecnológico y que Valladolid refuerce su especialización en híbridos y baterías.