Dongfeng acaba de colocar fecha a uno de los movimientos que pueden marcar la siguiente etapa del coche eléctrico chino. El fabricante prevé llevar a producción e integrar en vehículos sus nuevas baterías de estado sólido en septiembre de 2026, según la información recogida por medios locales de Hubei y replicada por medios especializados. La compañía habla de una densidad energética de 350 Wh/kg, una cifra que permitiría superar los 1.000 kilómetros de autonomía en determinados vehículos eléctricos.
El anuncio llega en un momento especialmente competitivo para la industria china, donde fabricantes y proveedores como GAC, CATL o FAW también trabajan con calendarios muy cercanos para esta tecnología. De hecho, Dongfeng no parte precisamente desde una posición menor: en 2025 vendió 2,47 millones de vehículos, con 1,05 millones de unidades electrificadas, una cifra que creció alrededor de un 21% interanual y que refuerza el peso de sus marcas propias dentro del grupo.

Una batería más ligera y pensada para superar los 1.000 kilómetros
La nueva batería utiliza una ruta técnica basada en un compuesto de óxido y polímero, una solución considerada más viable a corto plazo por su compatibilidad con parte de la cadena de suministro y con equipos de producción ya existentes. Según Dongfeng, el desarrollo cubre internamente tecnologías clave como electrodos, electrolitos sólidos e integración completa del paquete de baterías, apoyándose en una base que combina laboratorio, producción de prueba y líneas piloto.
Uno de los puntos más relevantes está en la reducción de peso. El paquete sería un 30% más ligero que una batería convencional de iones de litio, lo que permitiría aumentar la autonomía sin elevar en la misma proporción la masa total del vehículo. En las pruebas realizadas en Mohe, con temperaturas de hasta -30 ºC, la batería conservó más del 74% de su carga y mantuvo una autonomía total por encima de los 1.000 kilómetros, según los datos comunicados por la compañía.
Más seguridad frente a impactos y altas temperaturas
Sin lugar a dudas, el cambio de electrolito es la clave de esta tecnología. Frente a las baterías de litio tradicionales con electrolito líquido, Dongfeng recurre a un electrolito sólido para reducir el riesgo de combustión o explosión en escenarios de impacto, sobrecalentamiento o deformación interna. La compañía presenta este avance como una mejora directa en seguridad, además de en densidad energética.
Las pruebas comunicadas incluyen ensayos de compresión en los que la batería siguió funcionando tras deformarse un 50%, así como exposición a 170 ºC sin humo ni fuego. Son datos facilitados por el propio fabricante, por lo que todavía queda por ver su comportamiento en vehículos de producción y bajo ciclos de uso reales, pero sí muestran el tipo de validaciones que la industria está utilizando para acercar esta química al mercado.

China acelera la carrera por las baterías de estado sólido
Dongfeng creó en mayo de 2026 el Consorcio de Innovación Tecnológica de la Industria de Baterías de Estado Sólido de Hubei, junto a 18 instituciones académicas e industriales, con el objetivo de acelerar el desarrollo y la industrialización de esta tecnología. La compañía también trabaja en baterías de estado sólido con carga rápida y en soluciones de mayor densidad energética, con nuevas evoluciones previstas para 2027.
El calendario encaja con una carrera cada vez más ajustada dentro del sector. La batería de estado sólido sigue sin ser una solución masiva en el coche eléctrico, pero los fabricantes chinos están empezando a moverla desde la fase de laboratorio hacia líneas piloto y planes de integración en vehículos. Si Dongfeng cumple los plazos anunciados, 2026 puede convertirse en un año clave para comprobar si esta tecnología empieza a pasar de promesa industrial a producto real