Un macroestudio destapa la verdad de los híbridos enchufables: consumen más del 300 % de lo que prometen

El gasto de combustible es mayor del homologado, pero gran parte de la culpa es de los hábitos de uso y recarga de los conductores.

coches híbridos enchufables
El problema de los PHEV es que muchos conductores no los enchufan.
01/03/2026 12:30
Actualizado a 01/03/2026 12:30

Los coches híbridos enchufables (PHEV) son uno de los tipos de automóviles más versátiles que existen, con ventajas tanto de los modelos de combustión como de los modelos eléctricos. Lo tienen todo para triunfar, pero uno de sus problemas principales es que sus conductores, más a menudo de lo que se debería, no aprovechan sus virtudes, no cargan sus baterías y, finalmente, terminan consumiendo mucho más de lo que figura en su homologación.

Ahora, se ha publicado el que es, hasta ahora, el estudio de mayor envergadura sobre el uso real de combustible por parte de los vehículos híbridos enchufables y sus resultados cuestionan profundamente las cifras oficiales de consumo: según la investigación, que se basa en datos recopilados directamente de los automóviles en circulación, los PHEV utilizan más del triple del combustible de lo que las cifras de homologación sugieren.

renault phev
Los hábitos de recarga de los PHEV varían según las marcas.

Hasta un 300 % más

El análisis, realizado por el Fraunhofer Institute y publicado recientemente, utiliza datos de 981.035 unidades de PHEV en Europa, incluidos modelos de distintas marcas y segmentos. Los datos abarcan vehículos producidos mayoritariamente entre 2021 y 2023, y desde coches compactos hasta SUV de alta gama.

El informe revela que los híbridos enchufables, que en teoría deberían combinar propulsión eléctrica y térmica para maximizar la eficiencia energética, no alcanzan los niveles de ahorro de combustible y emisiones que la normativa WLTP (Worldwide Harmonised Light Vehicle Test Procedure) establece como referencia. Según los datos, los PHEV consumen de media 6,12 litros de combustible por cada 100 km recorridos. Esta cifra contrasta con la cifra de 1,57 l/100 km que las homologaciones basadas en WLTP suelen indicar para este tipo de vehículos. En otras palabras, el consumo real medido fue 3,26 veces superior a las cifras oficiales, es decir, más del 300 % de lo estimado por los procedimientos de certificación oficiales.

Uno de los aspectos más reveladores del análisis fue su desglose del consumo en el modo denominado “charge depleting” (CD), es decir, cuando el vehículo debería estar utilizando su batería eléctrica hasta agotarla antes de recurrir al motor de combustión interna: la autonomía en modo eléctrico, que es uno de los factores de los que más presumen los fabricantes con este tipo de vehículos, es menor de la anunciada.

Aquí se observaron diferencias sustanciales: mientras que WLTP sitúa el consumo estimado en 1,57 l/100 km, los datos reales muestran que en este modo los coches llegan a consumir casi 2,98 l/100 km. Esto significa que el motor de combustión se activa con mayor frecuencia y durante más tiempo del previsto incluso en modos que deberían ser mayoritariamente eléctricos, es decir, que operan menos tiempo en modo cero emisiones porque la autonomía es menor de la homologada.

Diferencias entre modelos generalistas y premium

El estudio también incluye un análisis por marcas y modelos. Las marcas generalistas (como Kia, Ford o Renault) tienden a mostrar patrones de uso donde la batería se carga y utiliza con mayor frecuencia, probablemente debido a baterías más pequeñas y políticas de uso y carga más activas por parte de sus propietarios. Por el contrario, los vehículos de alta gama, como ciertos modelos de Porsche, se cargaron con electricidad de manera casi testimonial: la media de electricidad utilizada para un Porsche fue de tan solo 7 kWh a lo largo de 27.000 km, lo que significa que más de la mitad de estos automóviles no se enchufaron ni una sola vez durante el periodo analizado.

Esto sugiere que, en muchos casos, los conductores de vehículos de lujo equipados con sistemas híbridos enchufables no aprovechan realmente el potencial eléctrico de sus coches por falta de hábito o por la configuración de uso cotidiano, lo que deriva en consumos prácticamente equivalentes a los de un híbrido convencional. Traído a España, refleja la realidad de que muchos compran un PHEV solo para tener la etiqueta Cero de la DGT y disfrutar de sus ventajas, pero luego lo enchufan su vehículo.