El CEO de Volvo, Hakan Samuelsson, se ha descolgado con unas declaraciones sobre el mercado del automóvil en China que destacan por su crudeza… pero que sirven de aviso a las marcas occidentales. Lo hace en medio de los preocupantes retrasos de su SUV eléctrico estrella -con más 11 meses de espera- y el anuncio de 2.500 despidos que ha causado el descenso de las acciones de Volvo hasta en un 27 %.
En una entrevista con los analistas de Bloomberg, ha explicado que “nadie tendrá éxito ya”… si las marcas occidentales replican una vieja fórmula. Es más, el CEO de Volvo explica que, por ese motivo, China ya “no garantiza la rentabilidad” a estas marcas.
Dificultades en China para las marcas occidentales
Si bien la marca acaba de lanzar en España uno de sus renovados SUV eléctricos, Samuelsson planea sus últimos meses en la empresa -será relevado por el ex CEO de Skoda- con la mira puesta en el mercado de China, que durante muchos años supuso un éxito comercial para las marcas occidentales sin que “nadie”, ninguna de estas, tuvieran que hacer ningún esfuerzo extra.
Pero “esos tiempos se han acabado”, sentenció el CEO de Volvo: “nadie tendrá éxito ya con la vieja fórmula de desarrollar coches globales en Europa y venderlos a un precio superior en China”, explicó.
“Básicamente el mercado es mucho más duro de lo que pensábamos sólo hace 6 meses, y el mercado de China resulta muy desafiante” señaló a los analistas de Bloomberg. Además, explicó que “la posibilidad de vender coches desarrollados en Occidente más o menos se ha acabado y los consumidores [ de este país] están buscando coches desarrollados con un software específico y al gusto chino; y por eso se están volcando hacia sus marcas nacionales”.

Y el CEO de Volvo estima que ese factor juega en contra de todas las marcas occidentales: “y ese es el problema para todos [los fabricantes occidentales] y por supuesto a nosotros también nos ha afectado. Por eso creo que China ya no contribuirá a la rentabilidad de muchas marcas”.
Pero en Volvo tienen “una enorme ventaja”
Ahora bien, hay que recordar que Volvo es propiedad del gigante chino Geely desde 2010, cuando se la compró a Ford. Y eso, para el CEO de la marca sueca, no deja de ser “una enorme ventaja” ahora mismo.

¿El motivo? Que según Samuelsson, que reconoció haber subestimado la velocidad de transformación del mercado automovilístico en China, pueden apoyarse en su grupo matriz -más concretamente en sus plataformas y actuales tecnologías- para adaptar su oferta a los clientes chinos y así recuperar competitividad y ventas en este mercado, el mayor del mundo desde hace años.
"En China hay que volver con productos desarrollados a nivel regional y con software chino, y ahí, por supuesto, tenemos una enorme ventaja; ya que podemos trabajar y desarrollar esos coches junto con Geely", explicó Samuelsson.
13 nuevos modelos para recuperar protagonismo
Teniendo en cuenta una separación tan clara entre las preferencias en China y Europa; y con el objetivo de recuperar presencia en el gigante asiático, Volvo prevé lanzar hasta 6 modelos adaptados específicamente a China -similares al actual Volvo XC70, que sólo se vende en este mercado- antes de que finalice la década; a los que se sumarán otros 7 modelos destinados a los mercados occidentales.

