La Unión Europea ha pisado el acelerador para proteger a la industria regional. Para ello, son muchas las ayudas que se han limitado exclusivamente a los fabricantes que ejecuten su trabajo dentro de las fronteras. De hecho, hace más de un año se le impuso aranceles a las importaciones directas desde China. El objetivo es incentivar a los habitantes europeos a comprar un producto autóctono. Todo esto se ha enmarcado en el proyecto bautizado como ‘Hecho en Europa’.
Debido a esto, son muchas las marcas chinas que ya quieren comenzar a producir coches en Europa, huyendo así de los temidos aranceles. Firmas como MG, Leapmotor o BYD ya están trabajando en ello. Esto, bien es cierto que eliminará las trabas europeas en forma de impuestos, pero los más altos costes de producción harán que los precios de los vehículos se mantengan.

El ‘Hecho en Europa’ amplía sus fronteras
Pero, dentro de este plan, existen algunos eslabones débiles que podrían socavar el propósito inicial del ‘Hecho en Europa’. Uno de ellos ya se ha dejado ver con la fábrica de BYD en Turquía, un país que pese a no pertenecer a la UE como tal, sí tiene importantes acuerdos económicos y comerciales que le hacen beneficiarse de ello. Otros países también se incluyen en este tratado amistoso, como Noruega, Canadá, Reino Unido o Marruecos.
Desde el Gobierno de Francia abogan por limitar el objetivo de ‘Hecho en Europa’ a los 27 estados miembros. Sin embargo, desde Alemania quieren que se incluya a un total de 40 países, debido a posibles represalias comerciales con China. Marruecos podría ser el que suponga un punto de acceso a marcas chinas en Europa por ‘la puerta trasera’.
Marruecos como la puerta trasera de entrada a Europa
Si hay un punto que el ejecutivo europeo ‘teme’, ese es Marruecos. Desde el año 2012, con el Acuerdo de Asociación, el comercio entre este país y la Unión Europea está totalmente libre de aranceles. Este privilegio hace que muchas marcas chinas hayan puesto su mirada en el territorio africano, obteniendo así unos costes de producción bajos y el eludir la barrera arancelaria.

Marruecos está actualmente en un punto álgido. La mitad de las inversiones chinas firmadas sobre el Norte de África y Oriente Medio, se destinaron directamente a este país. Empresas tecnológicas como Gotion High Tech, BTR New Material Group o Tianyouwei, entre otras, han instalado sus empresas en Marruecos entre el 2023 y el 2025.
Stefan Sipka, responsable del Centro de Política Europea, afirmó: “Las empresas buscarán optimizar sus cadenas de producción para cumplir con la normativa europea, manteniendo al mismo tiempo unos costes competitivos. Marruecos se convierte así en un intermediario natural”.
Los beneficios actuales entre Marruecos y la Unión Europea hacen que las empresas principalmente chinas, otorguen al país el estados de equivalencia. Producir componentes o, directamente, coches en Tánger se considerará parte del objetivo ‘Hecho en Europa’. Como ya hemos mencionado, además de esta ventaja, también cuenta con una mano de obra más barata y menores reglas burocráticas, lo que abarata notablemente todo el proceso productivo.
Precisamente por este punto débil dentro de la estrategia europea, muchos líderes de la UE respaldan la idea de limitar este tratamiento a los países pertenecientes a la propia Unión. De lo contrario, las inversiones continuarán saliendo de las fronteras y esto, precisamente, es lo que el ejecutivo europeo pretendía evitar.