Pere Navarro, Director General de Tráfico, critica que no se haya reducido el límite de alcoholemia a 0,2 g/l, “el interés público no parece estar de moda”

El director habla sobre la tasa de alcoholemia, la reducción de fallecidos en las carreteras y la proliferación de radares, entre otras cosas.

Pere Navarro
La reducción del límite de alcoholemia de 0,5 a 0,2 g/l se está haciendo de rogar. Gemini
17/04/2026 15:00
Actualizado a 17/04/2026 15:00

El director general de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, ha participado en una entrevista para la 18ª edición del Arval Mobility Observatory, y, como suele hacer siempre, ha sido claro sobre multitud de temas relacionados con la movilidad en España, incluso con los que generan polémica. El primero al que ha entrado de lleno ha sido el del límite de alcohol en sangre.

Ante el retraso de la reducción del límite de alcoholemia de 0,5 a 0,2 g/l, que no termina de hacerse realidad, ha culpado directamente a los políticos: “La Dirección General de Tráfico ha hecho todo lo que tenía que hacer, recoger recomendaciones de organismos internacionales, estudios científicos que lo avalaran, recopilar apoyos y luego elevarlo al Congreso para que sus señorías decidieran llevarlo a cabo. Finalmente decidieron no aprobarlo. Esta votación no la perdió el Gobierno, sino que la perdieron todos los ciudadanos, porque es una cuestión de interés público y general, algo que parece no estar de moda. Teníamos una deuda pendiente con tantas y tantas víctimas y probablemente algún siniestro y víctima se podría haber evitado, pero que cada uno asuma su responsabilidad”.

Pere Navarro DGT
Navarro ataja algunas de las cuestiones más polémicas.

Fallecidos en carretera y radares

Tratando sobre las cifras de siniestralidad, los datos de 2024 supusieron un estancamiento en la reducción de fallecidos que se había experimentado en años previos, una cuestión preocupante que lleva al entrevistador a cuestionar si hay margen adicional para rebajar todavía más las víctimas.

Navarro explica: “No creemos que hayamos tocado techo, pero sí que hemos entrado en una fase distinta, más exigente. Durante años, las grandes palancas (control de velocidad, alcohol, uso del cinturón…) han permitido avances muy significativos. Hoy, sin embargo, el contexto es más complejo: hay más movilidad que nunca, nuevos factores de riesgo como la distracción por el móvil, somnolencia, estrés… El objetivo de 2030 no se alcanzará de forma acelerada. Aquellos países que llevamos años trabajando en ello, nos resultará más complicado”.

Para solucionarlo, la DGT tiene un plan que consiste en seguir llenando las carreteras españolas. El año pasado se instalaron más de 100 nuevos radares, pero, ¿hasta que punto sirven para rebajar la siniestralidad?

El director de la DGT lo tiene claro: “Los radares han demostrado ser una herramienta eficaz en la prevención de siniestros. Su mera presencia induce una reducción en la velocidad media. Ahora bien, hay otras herramientas que responden a elementos estructurales: diseño de la vía, intersecciones, arcenes… En esos casos, la solución pasa por la ingeniería y la inversión en infraestructuras. Si queremos reducir de forma significativa la siniestralidad en carreteras convencionales, esa colaboración con otras administraciones es imprescindible”.

Pero la vigilancia no se limita solo a los radares, también se han desplegado más de 230 dispositivos con IA que vigilan el uso del móvil, del cinturón, los rebases de línea continua y la velocidad. Esto genera cierta sensación de vigilancia con visos recaudatorios entre la población, pero Navarro señala que ese no es el objetivo.

“Es un cambio relevante, pero no en el objetivo, que sigue siendo el mismo: salvar vidas. La tecnología nos permite pasar de una vigilancia más puntual a una vigilancia más continua, objetiva y eficaz. La inteligencia artificial no introduce nuevas infracciones, sino que mejora nuestra capacidad para identificar las que ya existen. En cuanto al límite, es importante ser claros: la finalidad es preventiva, no recaudatoria. La percepción de control es, de hecho, uno de los instrumentos más eficaces para cambiar comportamientos y reducir siniestros”, comenta.

A vueltas con la conducción autónoma

Por último, trata sobre la conducción autónoma. En España se ha comenzado un programa de pruebas, pero no para vehículos de los niveles más altos de autonomía (4 y 5), algo que sí se ha hecho en países como Alemania.

Ante esto, el director explica que “posiblemente la Unión Europea esté algo retrasada en cuanto a despliegue de estos vehículos. Los marcos normativos vigentes de otros Estados Miembros de la UE exigen un proceso para la aprobación de la operación de mayor complejidad que el aplicará en España. Actualmente la DGT sigue trabajando en el texto para incorporar las últimas normas internacionales que están a punto de aprobarse, en particular, la regulación ADS de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas”.