La recarga rápida se dispara en España y empieza a poner contra las cuerdas uno de los grandes problemas del coche eléctrico

España ya cuenta con 2.806 puntos públicos de 250 kW o más tras sumar 337 nuevas instalaciones en solo tres meses.

Punto de carga
La recarga de 250 kW o más crece con fuerza, aunque todavía representa una pequeña parte de la red pública.
15/08/2026 14:00
Actualizado a 15/08/2026 14:00
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La instalación de cargadores públicos en nuestro país capaces de superar los 250 kW ha acelerado con fuerza durante la primera mitad de 2026. En apenas seis meses, España ha desplegado un volumen equivalente al 90% de toda la infraestructura rápida incorporada a lo largo de 2025, según el último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC.

Este avance eleva hasta 2.806 el número de puntos operativos de 250 kW o más, después de que entre abril y junio se añadieran 337 unidades. Su peso todavía es limitado dentro del conjunto de la red pública, pero estas instalaciones ya representan alrededor del 5% de los cargadores disponibles en el país.

Punto Carga Ionity
En seis meses, España ha instalado casi tantos cargadores rápidos como en 2025.

La alta potencia empieza a ganar terreno en las carreteras

La mayor parte de la infraestructura española continúa formada por equipos de baja o media potencia, adecuados principalmente para recargas prolongadas. Sin embargo, el crecimiento de los cargadores rápidos resulta especialmente relevante en autovías, corredores interurbanos y áreas de servicio, donde el tiempo de parada condiciona en mayor medida el uso del coche eléctrico.

Una estación de 250 kW puede permitir recuperar una parte importante de la batería en aproximadamente 10 o 15 minutos. El resultado depende de la capacidad del vehículo, la temperatura de las celdas, el nivel inicial de carga y la potencia que pueda mantener durante el proceso, por lo que no todos los modelos pueden aprovechar por igual estas instalaciones.

La llegada de eléctricos con arquitecturas de mayor voltaje y curvas de carga más estables está impulsando este despliegue. La mejora de la infraestructura y la evolución técnica de los vehículos avanzan así de forma paralela, con el objetivo de reducir la diferencia existente entre repostar combustible y recuperar autonomía eléctrica durante un viaje.

Los camiones eléctricos necesitarán estaciones todavía más potentes

Las necesidades de carga no se limitan a los turismos. La electrificación de autobuses y vehículos pesados exigirá emplazamientos capaces de suministrar mucha más energía en periodos reducidos, ya que las paradas prolongadas pueden afectar directamente a la operativa del transporte de mercancías y pasajeros.

El Reglamento europeo AFIR contempla cargadores de al menos 350 kW y estaciones que pueden alcanzar potencias conjuntas de 1.400 kW en determinados corredores de la Red Transeuropea de Transporte. Estas instalaciones también tendrán que ofrecer espacio suficiente, accesos adaptados y conexiones eléctricas preparadas para atender varios vehículos pesados.

España todavía avanza por debajo del ritmo europeo

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Los puntos de más de 250 kW ya representan el 5% de la red pública operativa.

Pese al aumento de la potencia disponible, el despliegue general sigue lejos del promedio comunitario. El indicador de infraestructura de recarga elaborado por ANFAC sitúa a España en 15,4 puntos sobre 100, mientras que la media de la Unión Europea alcanza los 31,1 puntos.

El crecimiento futuro dependerá tanto de instalar nuevos equipos como de conseguir que entren en servicio con mayor rapidez. Los retrasos administrativos, los permisos y las conexiones a la red eléctrica continúan limitando la puesta en funcionamiento de parte de la infraestructura, un problema que puede frenar la expansión de la movilidad eléctrica incluso cuando los cargadores ya están instalados.