Según el director de Ember, “los vehículos eléctricos representan el sentido común contra las crisis del petróleo” ahorrando 160.000.000.000 $/año

Cuanto mayor sea el parque de vehículos eléctricos, menos dependencia habrá de la fluctuación de los precios del combustible.

petróleo
La dependencia del petróleo se reduce con el aumento del parque eléctrico.
20/03/2026 09:30
Actualizado a 20/03/2026 09:30

El avance del vehículo eléctrico no solo es clave desde un punto de vista climático, si no también es lo más lógico viendo la situación con el petróleo y los precios que están alcanzando tanto el diésel como la gasolina. Así lo defiende el analista Daan Walter, director en el think tank energético Ember, quien sostiene que la electrificación del transporte es la respuesta más racional frente a la volatilidad del petróleo: “Los vehículos eléctricos representan el sentido común contra las crisis del petróleo”.

El informe publicado por Ember respalda esa afirmación con cifras muy concretas. Según sus datos, por cada aumento de 10 dólares en el precio del barril de petróleo, el coste global de las importaciones netas se incrementa en aproximadamente 160.000 millones de dólares al año. Esta cifra ilustra hasta qué punto la dependencia de los combustibles fósiles expone a las economías, especialmente a las que tienen que importar el crudo, a los conflictos geopolíticos y a decisiones de mercado que escapan a su control.

barril petroleo
El precio del barril de petróleo no ha dejado de subir.

Una alternativa para estabilizar el mercado

En este contexto, el vehículo eléctrico aparece como una herramienta clave para reducir esa vulnerabilidad estructural. A diferencia del petróleo, cuya producción y precios están concentrados en determinadas regiones del mundo, la electricidad puede generarse localmente a partir de múltiples fuentes, especialmente renovables. Esto no solo reduce la exposición a crisis energéticas, sino que permite a los países tener una mayor independencia energética.

Aunque el informe no se limita al transporte, sí identifica a los vehículos eléctricos como uno de los vectores más importantes para romper con la “fragilidad” inherente a los combustibles fósiles. Se apunta que ampliar el uso de la electrotecnología (vehículos eléctricos, energías renovables y bombas de calor) para reemplazar a los combustibles fósiles importados en múltiples facetas (transporte por carretera, calefacción y generación de energía) permitiría reducir las importaciones de crudo en un 70 %.

Y no es algo teórico, si no que actualmente ya hay ejemplos prácticos de todo esto: según el análisis, la flota mundial de vehículos eléctricos ha evitado un consumo de petróleo equivalente al 70 % de las exportaciones de Irán en 2025. Apostar por esta tecnología a mayor escala serviría para ahorra una cantidad de combustibles fósiles todavía mayor.

Reducir la dependencia del petróleo

Ember recuerda que las recientes crisis energéticas han evidenciado los riesgos de depender del petróleo y el gas, algo frente a lo que la electrificación ofrece una mayor estabilidad de costes a largo plazo. Es algo que se potencia todavía más gracias al efecto acumulativo: a medida que aumenta el parque de vehículos eléctricos, la demanda de petróleo disminuye, lo que reduce progresivamente la exposición a esas subidas de precios. Este cambio no es inmediato, pero sí estructural: cada nuevo vehículo eléctrico que sustituye a uno de combustión contribuye a debilitar la dependencia entre movilidad y petróleo.

Es algo que adquiere especial relevancia en situaciones como la actual. La guerra de Irán ha puesto en riesgo el suministro del 27 % del crudo mundial: un 20 % está directamente bloqueado en el estrecho de Ormuz y el 7 % restante lo está por el alcance de los misiles.

“El petróleo es el talón de Aquiles de la economía global. En particular, la vulnerabilidad de Asia ante el petróleo ha quedado al descubierto con la crisis actual. Estamos viviendo un momento similar al de Ucrania en Asia. A diferencia de las crisis petroleras de la década de 1970, ahora existe una mejor alternativa. Los vehículos eléctricos son cada vez más competitivos en precio con los automóviles de gasolina. La volatilidad del petróleo hace que los vehículos eléctricos sean una opción lógica para los países que desean protegerse de futuras crisis”, concluye Walter.