Durante años, la industria automovilística china ha sido vista como una potencia en el coche eléctrico, mientras que Japón seguía siendo la referencia mundial en motores de combustión por su calidad, eficiencia y fiabilidad. Sin embargo, esa diferencia empieza a desaparecer. Según un reciente análisis hecho en China, los fabricantes chinos ya no solo compiten de tú a tú en electrificación, sino que también han alcanzado un nivel tecnológico capaz de superar a las marcas japonesas en algunos motores de gasolina e híbridos.
Así lo recoge un informe publicado por el medio japonés Nikkei. El estudio concluye que varios fabricantes chinos han logrado situarse por delante de los grandes grupos japoneses en eficiencia térmica y desarrollo de nuevas mecánicas, un cambio que refleja la enorme evolución de la industria automovilística del país asiático durante la última década.

China se sitúa por delante de Japón
Una de las principales señales utilizadas para medir el rendimiento de un motor de combustión es su eficiencia térmica. Es decir, el porcentaje de la energía del combustible que realmente se transforma en movimiento. Durante décadas, fabricantes como Toyota, Honda o Mazda lideraron este apartado con motores extremadamente eficientes. Sin embargo, el informe destaca que compañías chinas como BYD, Geely, Chery o Great Wall Motor han conseguido desarrollar propulsores que igualan o incluso superan esas cifras, siempre hablando según el informe de Nikkei.
Algunos de los últimos sistemas híbridos chinos anuncian eficiencias térmicas superiores al 46%, un registro que hasta hace muy poco parecía reservado a un reducido grupo de fabricantes japoneses y que permite reducir tanto el consumo de combustible como las emisiones. También, el espectacular crecimiento de los híbridos enchufables en China ha servido como laboratorio para perfeccionar los motores de gasolina de nueva generación.
A diferencia de los sistemas más clásicos, estas mecánicas trabajan gran parte del tiempo como apoyo al sistema eléctrico, lo que permite optimizar su funcionamiento para operar dentro de un rango muy concreto de revoluciones y carga. El resultado son motores mucho más eficientes que los desarrollados para vehículos exclusivamente térmicos. Multitud de fabricantes chinos han invertido enormes cantidades en este tipo de tecnologías, impulsados por un mercado interno donde los vehículos electrificados de autonomía extendida y los híbridos enchufables viven un auténtico auge.
China se adelanta y Japón trabaja en mejorar los sistemas clásicos
El análisis de Nikkei hace hincapié que muchas marcas japonesas siguen centrando buena parte de sus esfuerzos en perfeccionar las tecnologías tradicionales, mientras que los fabricantes chinos han desarrollado simultáneamente motores de combustión, sistemas híbridos, plataformas eléctricas y baterías. Esa estrategia les ha permitido avanzar en varias direcciones al mismo tiempo y reducir rápidamente la distancia tecnológica que existía hace apenas unos años.

Además, la enorme competencia existente en el mercado chino obliga a las marcas a innovar constantemente. Multitud de fabricantes luchan por ganar cuota de mercado, lo que acelera el desarrollo de nuevas soluciones mecánicas y obliga a reducir los ciclos de lanzamiento de nuevos modelos.
La fortaleza china frente a otros mercados
Las compañías chinas ya no destacan únicamente por fabricar baterías competitivas o vehículos eléctricos con una excelente relación entre precio y tecnología. También están desarrollando algunos de los motores híbridos más eficientes del mundo, demostrando que su capacidad de ingeniería va mucho más allá de la movilidad eléctrica.
Este cambio tiene importantes implicaciones para la industria mundial. En mercados donde los híbridos enchufables seguirán desempeñando un papel importante durante muchos años, disponer de motores de gasolina altamente eficientes puede convertirse en una ventaja competitiva tan relevante como contar con una buena batería.
La conclusión del análisis es clara: China ya no solo está redefiniendo el futuro del coche eléctrico. También está cuestionando un liderazgo que durante décadas parecía incuestionable en el terreno de los motores de combustión. Y eso supone un cambio de paradigma para una industria en la que Japón había sido la referencia tecnológica durante generaciones.