La transición hacia el coche eléctrico está empezando a modificar incluso negocios que durante décadas han dependido directamente de la gasolina y el diésel. En China, la compañía Sinopec, uno de los gigantes energéticos y petroquímicos más grandes del mundo, ha dado un paso especialmente significativo al comenzar a reutilizar algunas de sus estaciones de servicio para convertirlas en instalaciones de recarga de muy alta potencia.
Una de las primeras transformaciones completas se ha llevado a cabo en Shanghái junto a BYD. Allí, una instalación que anteriormente estaba destinada al repostaje de combustible funciona ahora con el sistema Flash Charging del fabricante chino, capaz de ofrecer hasta 1.500 kW y de reducir los tiempos de carga a cifras mucho más próximas a las de una parada convencional en una gasolinera.

Una antigua gasolinera preparada para cargas de hasta 1.500 kW
BYD y Sinopec mantienen esta colaboración desde mediados de 2024, aunque el proyecto de Shanghái representa uno de los ejemplos más claros de cómo ambas compañías pretenden aprovechar infraestructuras ya existentes. La intención no es limitar esta reconversión a una única ubicación, sino extender el planteamiento a más estaciones de la petrolera.
El complejo utiliza seis puntos de carga de gran tamaño con forma de T y dos conectores por unidad. Su distribución recuerda más a una estación de servicio tradicional que a las habituales filas de plazas con cargadores rápidos, una configuración que permite reutilizar mejor el espacio y parte de las instalaciones anteriores.
La potencia máxima anunciada alcanza los 1.500 kW. En los vehículos compatibles con esta tecnología, BYD asegura que es posible pasar del 10 al 70% de batería en unos cinco minutos, mientras que una recarga desde el 10 hasta el 97% puede completarse en alrededor de nueve minutos bajo las condiciones previstas por el sistema.
Sinopec empieza a adaptar su negocio al crecimiento del coche electrificado

La transformación de la estación no se ha limitado a sustituir los surtidores. El establecimiento conserva servicios habituales de este tipo de instalaciones, como una pequeña tienda y una zona de descanso, mientras que el espacio principal se ha reorganizado alrededor de la recarga eléctrica.
El sistema incorpora además almacenamiento energético como respaldo. Cada cargador dispone de cuatro baterías Blade, con capacidades de 169 o 185 kWh según la configuración, destinadas a proporcionar energía a vehículos eléctricos e híbridos enchufables compatibles incluso cuando la red eléctrica no puede suministrar potencia con normalidad.
La apertura de esta estación muestra también cómo una compañía vinculada históricamente al petróleo está diversificando parte de su infraestructura ante el crecimiento del vehículo electrificado en China. Sinopec prevé repetir este tipo de transformación en más puntos de su red, mientras BYD continúa desplegando su tecnología Flash Charging con el objetivo de acortar una de las principales diferencias prácticas entre la recarga eléctrica y el repostaje de combustible.