El mercado de coches eléctricos sigue creciendo, pero hay un factor que empieza a preocupar tanto a fabricantes como a compradores. Esto es su rápida depreciación en el mercado de segunda mano. Un experto del sector ha señalado que estos vehículos pierden valor más rápidamente que los de combustión, lo que está generando dudas sobre su rentabilidad a largo plazo.
A diferencia de lo que muchos esperaban, el coche eléctrico no se comporta como un activo estable. En algunos casos, puede perder entre un 50% y un 60% de su valor en apenas tres años, una caída superior a la de los vehículos tradicionales. Esto convierte la depreciación en el mayor coste real de tener un coche eléctrico, incluso por encima del mantenimiento o la energía.

La rápida depreciación de algunos coches eléctricos
Sobre esto ha hablado Simon Schnurrer, socio de la consultora Oliver Wyman, en unas declaraciones al medio alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. “Los coches eléctricos y los teléfonos móviles tienden a depreciarse debido a los avances tecnológicos, no al uso. Los consumidores suelen reemplazar sus dispositivos no por desgaste, sino porque los nuevos modelos ofrecen mejores prestaciones, como cámaras y procesadores más modernos. Una tendencia similar se observa en los coches eléctricos, donde la autonomía, la velocidad de carga y la capacidad de las baterías aumentan constantemente”.
Esto, más que en España, es algo notorio en territorios como Alemania. Allí, como ejemplo, uno de los primeros Volkswagen ID.3, con 400 km de autonomía, se ha depreciado rápidamente tras unos 5 años en el mercado debido a la llegada de nuevas variantes con hasta 550 km de rango. Como dice el experto, la depreciación viene causada por el rápido avance tecnológico. Los coches de combustión, sin embargo, “se benefician de una demanda estable y una tecnología madura y consolidada”, afirma.
Por estos motivos, Schnurrer ha comparado al coche eléctrico con los teléfonos inteligentes. “La rápida depreciación es común en los teléfonos móviles, pero no en los coches. Este es un fenómeno menos pronunciado en los vehículos con motor de combustión”, apuntó. De forma paralela dio a entender que los usuarios de vehículos ‘cero emisiones’ también se inclinan hacia unos reemplazos más frecuentes que en sus homólogos de combustión. Sobre esto ha hablado en numerosas ocasiones, entre otras, en una entrevista realizada por el medio Automobilwoche para su canal de YouTube.

El gobierno de Alemania podría tomar medidas
Para que los coches eléctricos tengan una larga vida, es especialmente importante que el mercado de ocasión. Por ello, el Gobierno de Alemania medita el ampliar sus incentivos hacia este tipo de compras, además de las de nueva matriculación. Para Schnurrer esto tiene luces y sombras. Bien es cierto que podría reducir la depreciación de los coches eléctricos más nuevos, pero también provocaría una disminución en la demanda de vehículos nuevos.
A día de hoy, esta subvención por parte del ejecutivo alemán se limita a vehículos eléctricos nuevos, algo que también tiene su ‘pero’. El consultor apunta que estos incentivos puede conllevar a una depreciación adicional para los coches usados, debido a que se baja artificialmente el precio de partida de algunos modelos.
Finalmente, Schnurrer afirma en su entrevista que la depreciación en los vehículos eléctricos usados tiene mucho que ver también con la salud y la vida útil de su batería. De ahí que el experto haga un llamamiento a cuidar de este componente básico a través de recargas más optimizadas y leyendo bien cuáles son los parámetros clave para asegurar su extensión vital.