Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, tiene un objetivo claro: "Volver a construir auténticos modelos Volkswagen, coches que lleven el espíritu de la marca"

Tras cuatro años en su puesto, el director ejecutivo repasa lo que estaba mal cuando llegó y lo que han hecho por cambiarlo.

Thomas Schäfer
Thomas Schäfer, con el ID.Polo GTI.
21/04/2026 08:00
Actualizado a 21/04/2026 08:00

Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, debutó en su puesto hace cuatro años, tomando el relevo de Herbert Diess y ahora, en 2026, con una nueva hornada de coches eléctricos a la vuelta de la esquina que quiere cambiar la situación de su empresa, ha sido más que claro con la prensa que acudió a un evento de presentación de los modelos.

Lleva ya 1.360 días en su puesto, pero en el evento admitió que no hizo falta ni una ínfima parte de este tiempo para tener clara cuál era la situación en la que se encontraba la empresa: “Enseguida te das cuenta de dónde fallan las cosas. Me quedó claro que estábamos perdiendo nuestra esencia: lo que Volkswagen representa, la esencia especial de Volkswagen, para los clientes, para los aficionados y para nuestros equipos”.

vw id polo 2
El ID.Polo es el primer modelo de esta nueva hornada.

Un cambio necesario

De hecho, se despachó en concreto con los ID.3 e ID.4 originales, de los que enumeró sin tapujos todos los problemas que considera que tenían. Lo primero, su diseño, por el que cree que no eran “auténticos Volkswagen”, que sus controles eran poco intuitivos (haciendo especial hincapié en los controles deslizantes de la climatización), y el cambio de estrategia con los nombres, que perdió el aura de denominaciones consolidadas como Golf o Polo.

Es algo que no podía seguir siendo así y que tiene intención de cambiar en su nueva generación de automóviles de cero emisiones: “Tuvimos que cambiar, tuvimos que crear una nueva mentalidad. Reunimos a nuestro equipo directivo, a los 600 miembros, y les dije: ‘Pongan todos los números sobre la mesa, todos los problemas, sin filtros’, y hablamos sobre hacia dónde queríamos ir. Esperaba que la gente se mostrara reservada, pero se pusieron de pie, aplaudieron y dijeron: ‘¡Por fin estamos mirando en la dirección correcta!’”.

“Me complace mucho estar hoy aquí frente a ustedes después de 1.360 días con un equipo sólido y un objetivo claro: volver a construir auténticos modelos Volkswagen, coches que lleven el espíritu de la marca”, añadía según recoge AutoExpress.

En el evento también estuvo Kai Grünitz, el jefe de ingeniería de la compañía, quien simplemente admitió que han cambiado las maneras de hacer las cosas. Señaló que líderes anteriores de la marca, como Ferdinand Piech y Martin Winterkorn, “intuían lo que el cliente quería”, pero que esa no es su manera de actuar, porque “realizamos muchas sesiones de consulta con clientes” para saber de verdad qué es lo que quieren. Y pone un ejemplo paradigmático: “[Preguntamos] ¿realmente necesitamos botones para controlar el climatizador y la temperatura? Eso supone un cambio fundamental”.

Volkswagen que no eran Volkswagen

Volviendo a Schäfer, cuando entró en su puesto heredó a Klaus Bischoff como jefe de diseño del anterior CEO, pero sintió que la cosa no fluía: “Recuerdo mis primeras reuniones de diseño, la verdad es que no fueron nada fáciles, sino más bien frustrantes. No dejaba de pensar: esto no es Volkswagen”.

Por eso, tras un año al frente de Volkswagen, contrató a Andy Mindt, que diseñó el prototipo ID.2all en tan solo tres meses: “Andy plasmó su visión de Volkswagen y [dijo] que el diseño debía ser claro, atemporal, seguro y que siguiera luciendo bien tras 10 años en el mercado”. Y esa nueva filosofía se aplicó tanto en el exterior como en el interior, con detalles como la vuelta de los tiradores de las puertas de toda la vida: “[Parece] una decisión insignificante, pero en Volkswagen, tiene que ser intuitivo, tiene que ser agradable. Y por eso recuperamos los botones físicos, la facilidad de uso y también los nombres reales de los coches que se entienden al instante”.

Schäfer tiene claro lo que quieren hacer: “Volkswagen no solo vende coches, no vendemos motores con una simple carrocería. Vendemos emociones. Vendemos recuerdos. Y, como jefe de desarrollo, eso es precisamente lo que quería recuperar. Le di a mi equipo un objetivo muy sencillo: cuando presentemos nuestros nuevos vehículos en 2026, queremos volver a sentirnos orgullosos, orgullosos de la respuesta positiva de familiares, amigos, compañeros y clientes”.