Martin Sander, responsable de Ventas de Volkswagen Turismos, cree que la marca entra en una nueva fase en su estrategia eléctrica. La idea, según explica, es clara: Volkswagen quiere seguir avanzando en la electrificación, pero sin romper con su propia identidad. Por eso, el directivo deja una de las frases más significativas de su entrevista con Autogazette: "Se ha terminado la etapa en la que un coche eléctrico tenía que diferenciarse visualmente de uno convencional". A su juicio, un Volkswagen debe seguir pareciendo un Volkswagen, independientemente de la tecnología que utilice.
Esa reflexión encaja con una visión más amplia sobre el futuro de la marca. Sander considera que el automóvil atraviesa una etapa especialmente exigente, marcada por una fuerte presión competitiva, por el empuje de nuevos fabricantes chinos y por una transición tecnológica que no está avanzando a la velocidad que muchos preveían hace solo unos años. Pese a ello, sostiene que Volkswagen afronta 2026 con confianza, respaldada por una gama renovada, por una evolución comercial positiva en Europa y por una nueva ofensiva eléctrica con la que quiere reforzar su posición.
Volkswagen quiere electrificarse sin perder su identidad
Una de las ideas centrales que deja el directivo tiene que ver precisamente con el diseño y la personalidad de los futuros eléctricos de la marca. Volkswagen no quiere electrificarse a costa de diluir su imagen ni convertir cada lanzamiento en un ejercicio de ruptura total con el pasado. En esa lógica se entiende, por ejemplo, la importancia que Sander concede al regreso de nombres conocidos como Polo y a una estética más reconocible en los próximos modelos de cero emisiones. Para él, los nombres icónicos generan confianza, ayudan a orientar al cliente y permiten trasladar al mundo eléctrico la herencia histórica de la marca.
Pero esa defensa de una estética más continuista no se entiende sin el contexto general del mercado. Cuando se le pregunta por el ajuste de los objetivos de CO2 y por el ritmo real de la electrificación, Sander admite que la transformación sigue adelante, aunque lo hace con más lentitud de la prevista. Por eso pide mayor flexibilidad para la industria y rechaza la idea de impulsar una nueva tecnología a base de vetar la anterior. En su opinión, el consumidor no debe sentirse empujado hacia una solución concreta, sino convencido por un producto mejor, más atractivo y realmente deseable.
Desde ese punto de vista, el responsable comercial de Volkswagen cree que durante demasiado tiempo se ha sobredimensionado la supuesta crisis de la electromovilidad. A su juicio, no es que el coche eléctrico haya dejado de avanzar, sino que se había sobreestimado la velocidad de su crecimiento inicial. Sander insiste en que la electrificación sigue progresando con claridad, aunque lo haga a ritmos distintos según el país. Como ejemplo menciona mercados como Noruega o Dinamarca, donde la implantación del eléctrico ya es muy elevada, y recuerda también la evolución positiva que están registrando Alemania, Francia o Reino Unido.
Para que esa aceptación siga creciendo, Sander identifica tres condiciones básicas. La primera es que lleguen al mercado los modelos adecuados. La segunda, que esos vehículos entren en los segmentos de precio que realmente interesan al gran público. Y la tercera, que la infraestructura de recarga continúe mejorando en buena parte de Europa. En su opinión, la electrificación no terminará de despegar por la fuerza de los discursos institucionales, sino cuando haya coches más accesibles, mejores productos y clientes que perciban con claridad sus ventajas.
Los ID. Polo e ID. Cross, piezas clave del nuevo plan
Dentro de esa estrategia, Volkswagen coloca una parte esencial de sus expectativas en los futuros ID. Polo e ID. Cross. Sander señala estos dos modelos, que se fabricarán en España, como piezas muy importantes para el crecimiento de la marca en Europa. Según explica, ambos permitirán a Volkswagen entrar en una franja de precios cercana a los 25.000 euros, un nivel que considera fundamental para abrir el coche eléctrico a una base de clientes mucho más amplia. Además, sostiene que estos lanzamientos serán decisivos para acelerar el crecimiento de Volkswagen dentro del mercado europeo de eléctricos.
Aunque considera que tanto el ID. Polo como el ID. Cross serán fundamentales para la estrategia de la marca, cree que no desplegarán todo su potencial hasta 2027. Esa misma lectura la aplica a los nuevos modelos que Volkswagen prepara para China, un mercado en el que la compañía reconoce que hasta ahora no había contado con una gama lo bastante fuerte dentro del universo de los llamados vehículos de nueva energía.
Pese a esa cautela en el corto plazo, Sander saca pecho de la evolución reciente de los eléctricos de Volkswagen. Recuerda que en 2025 las ventas de modelos 100% eléctricos crecieron más de un 49% en Europa y un 61% en Alemania. A su juicio, esta tendencia no solo se mantendrá en los próximos años, sino que incluso podría acelerarse. Reconoce que las ayudas públicas siguen siendo un soporte importante para la demanda, pero insiste en que el auténtico motor del crecimiento vendrá de la mano de los nuevos productos.
Una marca global, con varias tecnologías y mercados muy distintos
Más allá de Europa, Sander dibuja un panorama muy desigual para Volkswagen. Ve oportunidades claras de crecimiento en varias regiones del mundo, especialmente en América Latina, y cita de forma concreta mercados como México, Brasil o Chile. También valora positivamente la futura entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, al considerar que facilitará la importación de vehículos y abrirá nuevas posibilidades para la marca en esos países.
Su visión es bastante más prudente cuando habla de Norteamérica. En este caso define el mercado como especialmente complejo a causa de la situación política actual, lo que le lleva a mostrarse mucho más cauto sobre las perspectivas de la marca en esa región.
De fondo, lo que plantea Sander es una estrategia global basada en la convivencia de varias tecnologías. Volkswagen quiere seguir siendo competitiva con coches de combustión, híbridos y eléctricos al mismo tiempo. No propone una ruptura brusca, sino una convivencia pragmática entre distintas soluciones mientras la demanda se reorganiza y la transición termina de asentarse. En ese contexto, insiste en que una marca internacional como Volkswagen necesita mantener su fortaleza en todos los frentes.