El CEO de Stellantis señala la causa del declive de la industria automovilística en Europa: "Los coches por debajo de 15.000 euros ya no existen"

Las declaraciones de Antonio Filosa llegan mientras Stellantis prepara una nueva familia de eléctricos pequeños fabricados en Italia para recuperar el coche asequible en Europa desde 2028.

Antonio Filosa CEO Stellantis
Según Filosa, los clientes piden el regreso de vehículos pequeños, atractivos y asequibles.
21/05/2026 12:30
Actualizado a 21/05/2026 12:30

Europa lleva años hablando del coche eléctrico asequible, pero el mercado sigue sin encontrar una respuesta clara para millones de conductores. Los fabricantes han avanzado en autonomía, tecnología y prestaciones, pero el precio de entrada de los coches nuevos se ha disparado hasta dejar fuera a buena parte de los compradores tradicionales. Antonio Filosa, CEO de Stellantis, lo ha resumido con una frase tan sencilla como contundente. "Los coches por debajo de 15.000 euros ya no existen".

La declaración llega en un momento especialmente delicado para la industria automovilística europea. Las ventas no han recuperado todavía los niveles previos a la pandemia, el coche eléctrico avanza más despacio de lo previsto en varios mercados y los fabricantes chinos presionan con modelos cada vez más competitivos. Para Filosa, la asequibilidad es una de las grandes causas del declive de la automoción en Europa.

Antonio Filosa ascendió a la dirección de Stellantis en junio de 2025.
Antonio Filosa ascendió a la dirección de Stellantis en junio de 2025.

El coche barato se ha convertido en el gran agujero del mercado europeo

Stellantis quiere responder a ese problema con el llamado proyecto E-Car, una nueva familia de coches eléctricos pequeños y asequibles que se fabricará en Europa. La producción está prevista a partir de 2028 en la planta italiana de Pomigliano d’Arco, históricamente vinculada al Fiat Panda y donde actualmente también se produce el Alfa Romeo Tonale.

El grupo, propietario de marcas como Fiat, Citroën, Peugeot, Jeep, Opel y Vauxhall, ha anunciado su compromiso con una nueva generación de eléctricos fabricados en Europa y con un precio en torno a los 15.000 euros. El objetivo es recuperar el concepto de coche popular europeo, pero adaptado a la movilidad eléctrica y a las nuevas exigencias medioambientales.

Filosa defendió esta estrategia durante el Financial Times Future of the Car Summit 2026. Según el directivo, los clientes están pidiendo el regreso de vehículos pequeños, atractivos, fabricados con orgullo en Europa, asequibles y respetuosos con el medio ambiente. Es una descripción que conecta directamente con una tradición muy europea, la de coches sencillos, urbanos y accesibles que durante décadas permitieron motorizar a millones de familias.

Citroën 2CV
Citroën trabaja en un nuevo eléctrico inspirado en el espíritu del 2CV.

El proyecto E-Car no será un modelo aislado. Stellantis habla de nuevos vehículos para varias marcas del grupo, todos ellos con menos de 4,2 metros de longitud y desarrollados sobre una arquitectura específica con tecnología eléctrica de batería. Fiat y Citroën son las dos marcas que ya aparecen vinculadas al programa, aunque no serían las únicas candidatas a aprovechar esta base.

Fiat tiene una larga historia en coches pequeños, desde el Topolino de 1936 hasta el Panda y el 500. Por eso, el proyecto E-Car podría servir como punto de partida para el sucesor del Fiat 500e, lanzado en 2020, y para una nueva generación de modelos eléctricos de acceso pensados para moverse por ciudad sin disparar el precio final.

Citroën también tiene argumentos propios para entrar en este terreno. La marca francesa trabaja en un nuevo eléctrico inspirado en el espíritu del 2CV, un coche que durante décadas simbolizó la movilidad sencilla, práctica y accesible. Su jefe de diseño, Pierre Leclercq, ya había reconocido que, si alguna marca tenía legitimidad para un proyecto así, esa era Citroën.

FIAT Panda
Por su parte, FIAT también trabaja en un modelo eléctrico basado en el Panda.

La cuestión de fondo no es solo fabricar coches más pequeños. El reto está en hacerlos rentables en Europa, con baterías competitivas, costes industriales bajo control y un marco regulatorio que no penalice a los fabricantes frente a rivales de otros mercados. Filosa sostiene que un coche eléctrico limpio y asequible es posible, pero pide a los reguladores europeos que acompañen ese objetivo con medidas específicas.

Una de las claves está en la futura categoría M1E, un marco pensado para promover eléctricos asequibles fabricados en Europa. Stellantis espera que esa regulación pueda dar seguridad a los fabricantes para cerrar proyectos industriales, definir inversiones y lanzar vehículos a partir de 2028. La idea pasa por crear condiciones favorables para coches eléctricos pequeños, con ayudas a la cadena de suministro y especialmente a las baterías.

Filosa también ha reclamado que estos coches puedan beneficiarse de supercréditos dentro de las obligaciones medias de CO2 de los grupos automovilísticos. En la práctica, eso permitiría que los fabricantes recibieran un reconocimiento regulatorio adicional por producir eléctricos pequeños, baratos y europeos, en lugar de concentrar sus esfuerzos solo en modelos más caros y de mayor margen.

La presión de China explica parte de la urgencia. Marcas como Leapmotor, de la que Stellantis tiene una participación de control internacional, ya ofrecen eléctricos urbanos a precios muy bajos en mercados como Reino Unido. Su T03 se sitúa entre los coches eléctricos más baratos disponibles allí, lo que demuestra que existe demanda para este tipo de producto, pero también que Europa necesita una respuesta industrial propia.

El problema es que fabricar un eléctrico de 15.000 euros en Europa no es sencillo. Las baterías siguen teniendo un peso importante en el coste final, la normativa de seguridad eleva las exigencias técnicas y los márgenes en los coches pequeños son mucho más estrechos que en los SUV o modelos premium. Por eso, el proyecto E-Car dependerá tanto de la ingeniería como de la regulación.

Stellantis también ha puesto el foco en los vehículos comerciales ligeros, otro segmento afectado por el encarecimiento de la electrificación. Filosa considera que el mercado de furgonetas lleva perdiendo volumen desde 2019 por varios factores, entre ellos la regulación, y defiende que ha llegado el momento de recalibrar las exigencias aplicadas a este tipo de vehículos.

Antonio Filosa tomó las riendas de Stellantis en mayo del año pasado.
Antonio Filosa tomó las riendas de Stellantis en mayo del año pasado.

El debate llega en plena revisión del rumbo industrial europeo. Bruselas quiere acelerar la reducción de emisiones, pero los fabricantes advierten de que la transición no funcionará si los coches resultantes quedan fuera del alcance de una parte relevante del mercado. La electrificación necesita infraestructura, baterías, producto competitivo y también precios que los compradores puedan asumir.

Por eso la frase de Filosa tiene tanto recorrido. No es solo una queja sobre los precios. Es el reconocimiento de que Europa ha perdido una parte esencial de su mercado, la del coche nuevo realmente asequible. Durante décadas, ese espacio estuvo ocupado por modelos como el Fiat Panda, el Citroën 2CV, el Renault 4 o el Peugeot 205. Ahora, Stellantis quiere reconstruirlo en formato eléctrico.

La incógnita es si 2028 llegará a tiempo. Para entonces, los fabricantes chinos habrán seguido avanzando, las normas europeas de emisiones serán más exigentes y el comprador seguirá buscando coches que no obliguen a elegir entre electrificación y precio razonable. Stellantis cree que el proyecto E-Car puede ser una de las respuestas. La frase de su CEO deja claro por qué hace falta. El coche europeo no solo necesita ser eléctrico. También necesita volver a ser asequible.