El Grupo Volkswagen prepara una profunda transformación de su catálogo durante los próximos años. El fabricante alemán considera que mantener una enorme cantidad de modelos, versiones, plataformas y componentes consume unos recursos que necesita para competir en tecnologías como el coche eléctrico, el software o la inteligencia artificial. La solución será aparentemente sencilla: fabricar menos coches diferentes y reducir considerablemente las posibilidades disponibles dentro de cada uno.
La compañía ha detallado esta estrategia en un documento interno al que ha tenido acceso Automobilwoche. Arno Antlitz, director financiero del Grupo Volkswagen, y Werner Tietz, responsable de Desarrollo, justifican esta simplificación como una condición necesaria para mantener la competitividad mientras disminuye progresivamente el presupuesto disponible para inversiones.

Hasta un 50% menos de modelos y un 75% menos de variedad
De cumplirse estas estimaciones, no estaríamos ante un pequeño reajuste de gama. Volkswagen buscaría reducir hasta un 50% el número de modelos que ofrece actualmente y recortar hasta un 75% la variedad disponible dentro de su catálogo. Esto último afecta a la enorme cantidad de versiones, configuraciones y combinaciones que tradicionalmente han caracterizado a las diferentes marcas del grupo.
“Para seguir siendo competitivos a largo plazo, tenemos que reducir el esfuerzo por vehículo”, asegura Antlitz. La intención no consiste simplemente en eliminar productos para ahorrar dinero, sino en concentrar los recursos disponibles en aquellos coches y tecnologías que realmente tienen demanda entre los clientes. Volkswagen quiere evitar repartir sus inversiones entre demasiados proyectos con una aportación comercial limitada.
De hecho, en la marca Volkswagen, modelos de gran volumen como Golf, Tiguan, T-Roc y Passat tendrán un papel fundamental, junto a sus principales coches eléctricos. Otros productos más minoritarios tienen un futuro mucho más complicado: el Touran ya ha desaparecido, el T-Roc Cabrio está en las últimas y anteriores informaciones apuntan igualmente a la desaparición del ID.5 y a que el Taigo no tendrá sucesor.

De 180.000 a unos 130.000 millones de euros en inversiones
Durante 2025, Volkswagen invirtió 34.400 millones de euros, de los cuales nada menos que 19.400 millones estuvieron destinados a investigación y desarrollo. Esta última cifra equivalió al 11,8% de los ingresos del grupo. Pero semejante ritmo de inversión no continuará para siempre. Volkswagen había previsto inicialmente destinar 180.000 millones de euros al periodo comprendido entre 2024 y 2028. Posteriormente revisó sus planes y redujo esa cantidad hasta aproximadamente 160.000 millones para el periodo 2026-2030.
Tanto es así que, según la información publicada por Automobilwoche, las inversiones podrían terminar situándose alrededor de 130.000 millones de euros por cada periodo de cinco años. De confirmarse, estaríamos hablando de 50.000 millones menos que en el planteamiento inicial de 180.000 millones.
El idea consiste precisamente en gastar menos dinero sin perder capacidad tecnológica frente a sus competidores. “Menos complejidad en plataformas y módulos, un mayor uso de inteligencia artificial a lo largo de toda la cadena de desarrollo y procesos más rápidos nos ayudan a llevar más innovaciones a la carretera utilizando menos recursos”, explicó Werner Tietz en su intervención.

Menos coches diferentes para poder invertir más en cada uno
Volkswagen considera que simplificar su estructura permitirá concentrar mejor el dinero disponible en los proyectos verdaderamente importantes. La compañía se enfrenta simultáneamente a la transición hacia el coche eléctrico, el desarrollo de nuevas plataformas y arquitecturas electrónicas, la necesidad de mejorar su software y una competencia cada vez mayor procedente de China. Y precisamente China es uno de los factores que explican esta reorganización.
Todo forma parte del denominado ‘Zukunftsbild 2030’, el plan con el que Oliver Blume pretende transformar Volkswagen hasta finales de la década. Además de reducir modelos y complejidad, contempla adaptar la capacidad productiva del grupo a aproximadamente 9 millones de vehículos anuales y aumentar la regionalización del desarrollo de sus productos.
Pero todavía quedan decisiones importantes por delante. Y es que Volkswagen no ha decidido qué consecuencias tendrá esta transformación para instalaciones con una utilización reducida como Emden, Hannover, Zwickau o Neckarsulm, ni tampoco qué posibles medidas laborales podrían adoptarse. Entre los escenarios aparecen desde adjudicar a estas fábricas nuevos modelos procedentes de China hasta buscar usos industriales alternativos.