Ya no hay excusas, las energías renovables serán "la base de la competitividad, la seguridad energética y el crecimiento industrial" y 2035 será el punto de inflexión

El informe Green Transition Scenarios 2026, elaborado por Statkraft, describe el futuro de la industria energética de aquí a 2050.

energías renovables
La importancia de las energías renovables seguirá subiendo.
19/10/2026 10:30
Actualizado a 19/10/2026 10:30
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Las energías renovables están llamadas a consolidarse como la principal fuente de generación eléctrica en 2035, impulsadas por el avance de la solar y la eólica, la electrificación de la industria y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento; o al menos así lo adelanta el informe Green Transition Scenarios 2026, elaborado por Statkraft.

Según el análisis, en el futuro disponer de electricidad limpia y suficiente será determinante para la competitividad de los países y la seguridad de su suministro, algo que se debe a la transformación que está experimentando el sistema energético.

solar
Serán clave para la independencia energética de los países.

Europa importa el 57 % de la energía que consume

Torjus Folsland Bolkesjø, responsable de Global Energy Drivers de Statkraft y coautor del estudio, explica que “en un mundo convulso, marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, las barreras comerciales y grandes diferencias regionales, la electricidad se está convirtiendo cada vez más en la base de la competitividad, la seguridad energética y el crecimiento industrial”.

No es una declaración al azar, si no que está basada en los datos de los mercados europeos, que dejan claro el cambio. En 2025, las energías renovables representaron el 48 % de la generación eléctrica de la Unión Europea, frente al 38 % registrado en 2021, un crecimiento considerable, pero que no solventa el problema de que la UE todavía importa el 57 % de la energía que consume.

Ante esa situación, acelerar el despliegue de fuentes renovables propias puede contribuir a reducir la exposición a los mercados internacionales, limitar el impacto de las crisis de suministro y reforzar la autonomía energética del continente. El problema es que alcanzar estos objetivos exigirá inversiones continuadas y una planificación que sea capaz de mantener el ritmo de crecimiento de la demanda.

Atendiendo a las conclusiones del informe, el sistema necesitará redes eléctricas más amplias y modernas, baterías y otras soluciones de almacenamiento, además de mecanismos de flexibilidad que permitan gestionar una producción renovable variable. Sin estas infraestructuras, aumentar la capacidad de generación no será suficiente para garantizar un suministro fiable y aprovechar toda la electricidad producida.

La demanda energética seguirá creciendo con fuerza.

Los cuatro escenarios analizados en el estudio apuntan a que el consumo mundial de electricidad aumentará entre un 50 % y más del 100 % hasta 2050. La expansión de los vehículos eléctricos, las bombas de calor y otros equipos electrificados contribuirá a este incremento, aunque también permitirá utilizar la energía de forma más eficiente.

A esta transformación se suma el auge de la inteligencia artificial, que está multiplicando las necesidades eléctricas de los centros de datos. Statkraft estima que estas instalaciones podrían representar entre el 6 % y el 9 % de la demanda total de electricidad de la Unión Europea en 2050, algo que supondría una presión adicional sobre las redes y la generación energética.

El informe advierte de que incluso su escenario más favorable desde el punto de vista climático no bastaría para limitar el calentamiento global a 1,5 grados. Las emisiones de CO2 relacionadas con la energía disminuirán de aquí a 2050, pero la bajada podrá oscilar entre el 20 % y el 56 % respecto a los niveles actuales, dependiendo de factores como el ritmo de electrificación, la implantación de energías renovables y las políticas climáticas. Así, el escenario más desfavorable apunta a un aumento de la temperatura a 2,7 °C, con una probabilidad del 67 %.

“La siguiente fase de la transición energética no consiste únicamente en construir más capacidad de generación renovable. Se trata de aprovechar esa electricidad limpia y desarrollar las redes, el almacenamiento y la flexibilidad necesarios para que funcionen sistemas eléctricos con una proporción cada vez mayor de energías renovables”, añade Bolkesjø.

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