La movilidad urbana 100% eléctrica está entrando en una fase de madurez donde las soluciones generales de transporte dan paso a configuraciones más avanzadas. En este escenario, la accesibilidad se convierte en un elemento fundamental, y Kia ha dado un gran paso estratégico con la presentación europea de su gama de vehículos comerciales ligeros y minibuses eléctricos agrupados bajo las siglas PBV, Platform Beyond Vehicle. Entre estas propuestas destaca el nuevo Kia PV5 WAV Side Entry, una variante del PV5 passenger diseñada específicamente para el transporte adaptado de personas en silla de ruedas, que introduce innovaciones inéditas en su categoría.
Este nuevo enfoque busca dar respuesta a una necesidad crítica en los servicios de lanzadera, taxis y flotas de transporte en las grandes ciudades. Al contrario de lo que ocurre con las adaptaciones tradicionales de combustión, desarrolladas a posteriori por especialistas externos mediante modificaciones complejas del chasis original, este modelo se integra en los procesos industriales de la marca. Esta planificación desde la mesa de diseño no solo optimiza costes de producción, sino que garantiza que los sistemas de propulsión eléctrica y las estructuras de seguridad convivan en armonía sin comprometer el rendimiento ni la habitabilidad.

Una arquitectura dedicada a la flexibilidad
La base que permite a Kia crear este minibús accesible radica en el uso de la arquitectura modular E-GMP.S, una variante para vehículos de servicio de la Plataforma Modular Eléctrica Global de la firma.El paquete de baterías se sitúa en una posición muy baja y plana entre ambos ejes, lo que libera un volumen interior perfecto para la habitabilidad y proporciona un centro de gravedad óptimo para la estabilidad de la marcha. Con una longitud de 4,69 metros y una distancia entre ejes que roza los 3 metros de longitud, el vehículo maximiza el espacio útil disponible sin penalizar la maniobrabilidad.
La gran innovación del Kia PV5 WAV Side Entry reside en su configuración de acceso lateral, un planteamiento pionero para vehículos del segmento C. Históricamente, las furgonetas adaptadas han recurrido a la apertura trasera para la incorporación de sillas de ruedas, un sistema que obliga al conductor a hacer maniobras de aparcamiento complejas y expone a los pasajeros al tráfico durante las operaciones de embarque. La adopción de una puerta lateral de 775 milímetros de ancho permite que la entrada y salida se realicen desde la acera, mejorando la seguridad y la fluidez en paradas urbanas o entornos de alta densidad.
Para salvar la distancia con el suelo, el modelo incorpora un sistema de rampa telescópica manual de dos tramos calculada para ofrecer una inclinación máxima de 13,1 grados sobre superficies planas, que se reduce hasta los 11 grados cuando se apoya en un bordillo estándar. Además, el suelo del habitáculo cuenta con módulos de iluminación integrados que delimitan el área de paso y mejoran la visibilidad en condiciones de conducción nocturna o en aparcamientos subterráneos, reduciendo el riesgo de tropiezo o desajustes al fijar los sistemas de retención.

Modularidad interior enfocada en la integración y gestión de autonomía urbana
La distribución de los asientos en el habitáculo refleja un esfuerzo orientado a eliminar el aislamiento que sufren en ocasiones los pasajeros con movilidad reducida. El espacio destinado a la silla de ruedas está en la zona central, compartiendo la misma línea visual que el resto de ocupantes. Las configuraciones interiores son flexibles y permiten alternar entre una disposición convencional de cinco plazas en formato de dos asientos delanteros y tres traseros, o un esquema adaptado que admite a un usuario en silla de ruedas junto a otros tres pasajeros más.
El modelo de acceso del nuevo minibus de Kia cuenta con una batería de 51,5 kWh de capacidad neta, mientras que la versión de autonomía extendida eleva la cifra hasta los 71,2 kWh. En función de la opción elegida, la potencia del motor eléctrico varía entre los 89 kW y los 120 kW de potencia máxima, transmitiendo en ambos casos un par instantáneo de 250 Nm al eje delantero. Estas especificaciones permiten al vehículo moverse con agilidad incluso a plena carga, registrando una autonomía homologada bajo el ciclo WLTP que se sitúa en los 282 kilómetros para la batería pequeña y alcanza los 391 kilómetros en la variante de mayor capacidad.

La producción industrial de este modelo está programada para dar inicio a mediados del próximo mes de julio. La llegada de propuestas de este calibre al mercado europeo evidencia que la transición hacia la movilidad eléctrica no solo se limita a la reducción de las emisiones locales en los núcleos urbanos, sino que también ofrece la oportunidad de rediseñar los habitáculos para ofrecer soluciones de transporte colectivo mucho más accesibles, seguras y confortables para todos.