Atravesada por un clavo, sobrecargada, aplastada, sumergida y, ahora, a 700ºC: la Blade Battery de BYD soporta el calor extremo sin incendiarse

Las altas temperaturas del verano ponen a prueba las baterías de los coches eléctricos, pero las marcas las llevan al extremo.

Blade Battery
El calor extremo también es un enemigo de la batería.
18/08/2026 09:30
Actualizado a 18/08/2026 09:30
Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Cuando el termómetro se dispara, el calor no solo pone a prueba a los conductores, también somete a los vehículos eléctricos a unas condiciones especialmente exigentes, sobre todo durante la recarga y en desplazamientos prolongados. En este escenario, la gestión térmica de la batería es casi tan importante como durante el crudo invierno y cada fabricante busca la manera de lidiar con ello. BYD intenta atajar el problema prácticamente desde la concepción de su Blade Battery.

El primer nivel de protección está en la propia química de las celdas, ya que, frente a otras tecnologías de baterías de ion-litio, las LFP presentan una mayor estabilidad térmica y una menor propensión a sufrir fenómenos de fuga térmica, una reacción descontrolada que puede producirse cuando una celda alcanza temperaturas excesivas y que, en determinadas circunstancias, puede desembocar en un incendio.

Blade Battery 2.0 BYD
La Blade Battery 2.0 es la segunda generación.

Soportando el calor incluso en las pruebas más agresivas

Es algo que la marca ha demostrado en el Nail Penetration Test, una de las pruebas más duras a las que se puede someter una batería. Consiste en atravesarla con un clavo para provocar una situación potencialmente crítica, pero la Blade Battery mantiene su temperatura superficial por debajo de los 60 grados, lo que según BYD es una cifra 10 veces inferior a la registrada por una batería convencional sometida al mismo ensayo. La batería también ha superado pruebas de sobrecarga de hasta el 260 %, ensayos en horno a más de 300 grados y diferentes pruebas de aplastamiento, inmersión en agua salada y caída.

La gestión del calor se apoya además en la propia arquitectura del paquete, porque la batería está protegida mediante paneles de aluminio con estructura de panal y una placa de aluminio prensado de alta resistencia, elementos que contribuyen tanto a soportar esfuerzos como a evacuar el calor generado durante el funcionamiento y la recarga. El objetivo es evitar concentraciones térmicas y favorecer una distribución homogénea de la temperatura en el conjunto.

La Blade Battery 2.0 es incluso mejor

Tras seis años adicionales de investigación, BYD ha desarrollado la segunda generación de la Blade Battery, que eleva un 5 % la densidad energética y apunta a autonomías homologadas superiores a los 1.000 kilómetros sin tener un incremento equivalente del estrés térmico. En este caso, no se trata solo de gestionar el calor una vez generado, sino de evitar que aparezca en la misma medida.

La marca lo logra con el sistema FlashPass, que, combinando sus tres pilares (el cátodo Flash-Release, el electrolito Flash-Flow y el ánodo Flash-Intercalate), facilita el movimiento de los iones y reducir la resistencia interna, lo que significa, en términos generales, menos energía convertida en calor durante los procesos de carga y descarga.

Hasta tal punto lo logra que la Blade Battery 2.0 ha superado un ensayo que combina la carga rápida Flash Charging con la penetración mediante clavo, sin fuga térmica, humo ni combustión incluso después de 500 ciclos de carga rápida. También ha tenido éxito en una prueba de fuga térmica provocada por el cortocircuito simultáneo de cuatro celdas, sin incendio ni deflagración pese a temperaturas superiores a 700 grados.