La aviación eléctrica acaba de dar uno de sus pasos más importantes. El piloto español Miguel Iturmendi ha completado en Florida el primer vuelo tripulado de un avión impulsado por baterías de estado sólido, una tecnología llamada a cambiar el futuro del transporte aéreo por su mayor densidad energética, menor riesgo de incendio y tiempos de carga mucho más rápidos.
La prueba se realizó el pasado 5 de junio en el aeropuerto municipal de Zephyrhills, en Florida, utilizando una aeronave experimental desarrollada por Helios Horizon, una organización centrada en la aviación eléctrica de gran altitud.

Por qué las baterías de estado sólido pueden cambiar la aviación
El gran problema de la aviación eléctrica siempre ha sido la densidad energética. Las baterías convencionales de ion-litio utilizadas hoy en coches eléctricos y prototipos aeronáuticos tienen limitaciones importantes en autonomía y peso.
Las baterías de estado sólido sustituyen el electrolito líquido por materiales sólidos, lo que permite almacenar más energía en menos espacio y reducir notablemente el riesgo de sobrecalentamiento o combustión. Según los datos difundidos por Helios Horizon, estas nuevas celdas ofrecen entre un 60 % y un 80 % más de densidad energética respecto a las baterías de ion-litio tradicionales.

El avión y el piloto
El aparato empleado parte de la base de un motovelero Pipistrel Taurus profundamente modificado para funcionar exclusivamente con propulsión eléctrica avanzada.
Aunque los vuelos realizados fueron cortos y orientados a validar el comportamiento de la aeronave tras la instalación del nuevo sistema energético, el hito es relevante porque supone la primera vez que un avión tripulado despega utilizando baterías de estado sólido como fuente principal de energía.
El avión utilizado por Iturmendi había empleado anteriormente baterías con una densidad de 260 Wh/kg. Con el nuevo sistema, la cifra alcanza los 410 Wh/kg, un salto técnico muy significativo para el sector.
Además, el proyecto asegura que las nuevas baterías pueden cargarse hasta el 80 % en menos de 15 minutos, una característica clave para cualquier futura aviación comercial eléctrica.
Helios Horizon no busca únicamente desarrollar un avión eléctrico ligero. El proyecto tiene como meta demostrar la viabilidad de vuelos estratosféricos impulsados exclusivamente por energía eléctrica.
La aeronave ya ostenta registros de altitud dentro de su categoría y el equipo pretende superar los 40.000 pies durante futuras pruebas previstas para este mismo año. Hasta ahora, el aparato ha alcanzado aproximadamente 24.000 pies de altitud.
El diseño incorpora extensiones alares, sistemas específicos de gestión térmica y energética, además de paneles solares integrados en el avión. El sistema también puede recuperar energía durante el descenso mediante el efecto de “windmilling” de la hélice, actuando parcialmente como generador eléctrico.
Según Miguel Iturmendi, esta tecnología acerca por primera vez a la aviación eléctrica a un escenario comercial viable gracias a una combinación de autonomía, seguridad y tiempos de recarga que hasta ahora no existían.
Todavía ‘un experimento’, pero muy relevante
Pese al avance, la aviación eléctrica de baterías sigue enfrentándose a importantes desafíos regulatorios, técnicos y económicos. El propio sector reconoce que todavía faltan años para ver aviones comerciales de gran tamaño funcionando exclusivamente con baterías.
También existen dudas sobre la naturaleza exacta de las celdas utilizadas por Helios Horizon, ya que la organización no ha revelado públicamente ni el fabricante ni la química concreta de las baterías empleadas. Parte de la comunidad técnica debate incluso si se trata de baterías totalmente sólidas o de configuraciones semisólidas avanzadas.
Aun así, el vuelo representa un paso importante porque demuestra que esta tecnología ya puede utilizarse en condiciones reales de vuelo tripulado.
La carrera por electrificar la aviación se acelera. Y esta vez, uno de los protagonistas del avance ha sido un piloto español.