China lleva tiempo intentando convertir la llamada “economía de baja altitud” en algo más que una promesa tecnológica, y GAC acaba de dar un paso relevante en esa dirección. El fabricante chino ha iniciado la producción del Govy AirCab, una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical desarrollada bajo su marca de movilidad aérea Govy.
La primera unidad de producción ha salido de una nueva planta en Guangzhou, con una capacidad prevista de unas 100 aeronaves al año. No es una cifra pensada para un despliegue masivo, pero sí para una primera fase comercial muy controlada, centrada en usos concretos como rutas turísticas, vuelos panorámicos y servicios de transporte de corto recorrido.

GAC empieza a fabricar su AirCab, pero con una producción muy limitada
El Govy AirCab es un eVTOL biplaza con una arquitectura de multirrotor y una carrocería en la que se emplean materiales compuestos de fibra de carbono para contener el peso. Su diseño se apoya en seis brazos superiores, cada uno con dos hélices, una configuración pensada para permitir el despegue vertical sin necesidad de pista y simplificar operaciones en entornos urbanos o turísticos.
GAC ha situado este modelo dentro de su estrategia para la movilidad aérea de baja altitud, un sector que China está impulsando con pruebas, nuevas infraestructuras y zonas de demostración. La compañía ya había mostrado el AirCab en Hong Kong y había abierto reservas, mientras que los últimos pasos apuntan ahora a una fase más industrial, con fábrica propia y producción inicial en Guangzhou.
Carga rápida, vuelo autónomo y muchas dudas todavía por resolver
La información técnica disponible sigue siendo limitada, especialmente en un dato clave como la autonomía. La marca sí ha comunicado el uso de baterías cilíndricas de alta densidad y tiempos de carga muy reducidos, con una recarga completa en torno a 25 minutos pero, en cualquier caso, por planteamiento y formato, todo apunta a trayectos cortos y operaciones muy delimitadas, no a sustituir al coche en desplazamientos que hacen los usuarios a diario.
Además, el AirCab está planteado con funciones de vuelo autónomo de nivel 4, conectividad 5G, sistemas redundantes de control y navegación, además de diagnóstico en la nube. Esto lo coloca más cerca de un servicio automatizado para operadores profesionales que de una aeronave privada convencional, aunque la aceptación del usuario y la regulación seguirán siendo factores decisivos.

Por su parte, GAC lo está posicionando más bien como una solución para empresas, administraciones o servicios turísticos que puedan operar en rutas muy concretas, con trayectos controlados y bajo un marco regulatorio específico. Es decir, un paso industrial relevante, pero todavía lejos de ver estos aparatos formando parte del tráfico diario de una gran ciudad.
Un precio de lujo para una primera etapa comercial
El precio oficial se ha situado en un máximo de 1,68 millones de yuanes, unos 215.000 euros al cambio directo. Esa cifra deja claro que el AirCab no nace como un producto para el gran público, sino como una herramienta para empresas que puedan amortizarlo mediante servicios turísticos, rutas premium o demostraciones comerciales en zonas concretas.
GAC no es la única compañía china moviéndose en este terreno, pero su entrada en producción confirma que la industria ya está pasando de los prototipos a los primeros modelos fabricados en serie limitada. La gran incógnita ahora será comprobar si estos eVTOL consiguen superar la fase de escaparate tecnológico y encontrar un uso real, regulado y rentable en los próximos años.