La carrera por electrificar el transporte aéreo acaba de dar un paso importante. Investigadores del Fraunhofer IISB han desarrollado un motor eléctrico que rompe varios límites de la ingeniería actual: pesa solo 94 kilogramos y alcanza una potencia de 750 kW, equivalente a unos 1.005 CV.
Este desarrollo forma parte del proyecto europeo AMBER, cuyo objetivo es avanzar hacia una aviación más sostenible y reducir drásticamente las emisiones en vuelos de corta y media distancia.
Potencia extrema en un tamaño mínimo

Lo que hace realmente especial a este motor no es solo su potencia, sino su densidad energética. Con 8 kW por kilogramo, supera ampliamente los estándares actuales de la industria, donde el peso sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la electrificación.
En aviación, cada kilo cuenta. Un sistema tan ligero permite aumentar la autonomía, mejorar la eficiencia energética y liberar espacio para carga o pasajeros. Por eso, este avance no es solo técnico, sino estratégico para el futuro del transporte aéreo.
Tecnología avanzada para maximizar el rendimiento

El motor incorpora innovaciones clave para alcanzar estas cifras. Una de ellas es la tecnología “hairpin”, que sustituye los cables tradicionales por bobinados en forma de horquilla, mejorando la densidad de potencia sin aumentar el tamaño.
Además, utiliza un sistema de refrigeración por aceite que circula directamente por las zonas más críticas, evitando el sobrecalentamiento incluso bajo altas exigencias. Este tipo de soluciones son fundamentales en aplicaciones aeronáuticas, donde la fiabilidad es esencial.
Seguridad pensada para volar
Otro aspecto diferencial es su diseño modular. El motor está dividido en cuatro secciones independientes, lo que permite que, en caso de fallo en una de ellas, el sistema siga funcionando con menor rendimiento pero suficiente para mantener el vuelo.
Este enfoque responde a los estrictos requisitos de seguridad de la aviación y acerca la electrificación a un escenario realista para uso comercial. De momento, este sistema facilitaría la hibridación de algunos aviones de tamaño medio.
El futuro de los cielos, más cerca
El desarrollo del Fraunhofer IISB demuestra que la electrificación de la aviación ya no es una idea lejana. Si tecnologías como esta llegan a producción, podrían permitir aviones más limpios, silenciosos y eficientes en los próximos años.
En un contexto donde la descarbonización es una prioridad global, avances como este refuerzan la idea de que el motor eléctrico no solo dominará la carretera, sino también los cielos.