La presencia de ciclistas en las carreteras españolas forma ya parte habitual del paisaje de fines de semana y festivos. Miles de aficionados salen cada semana a practicar deporte o desplazarse en bicicleta mientras la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Gobierno avanzan en una estrategia destinada a reforzar la seguridad vial y fomentar una movilidad más sostenible.
En ese contexto, una nueva regulación publicada en el Boletín Oficial del Estado modifica el uso de los arcenes y el futuro de las infraestructuras ciclistas en España.

Nueva normativa de la DGT que ya está en el BOE
La nueva ordenanza vial, vigente desde el 10 de octubre de 2025, permite construir carriles bici segregados junto a carreteras estatales, incluso aunque para ello sea necesario reducir o eliminar parcial o totalmente los arcenes existentes.
La medida forma parte del nuevo Reglamento General de Carreteras y busca crear itinerarios ciclistas más seguros, continuos y conectados en toda España.
El cambio normativo afecta tanto a ciclistas individuales como a quienes circulan en grupo, aunque no supone la prohibición de circular por el arcén en las carreteras donde este siga existiendo y sea transitable. La regulación abre la posibilidad de adaptar determinadas vías para incorporar infraestructuras específicas para bicicletas separadas físicamente del tráfico motorizado.
La DGT lleva años alertando de la vulnerabilidad de los ciclistas en carretera. Actualmente, circular por vías urbanas e interurbanas continúa representando uno de los principales factores de riesgo para este colectivo. Según los datos manejados por Tráfico, el 90 % de las muertes por accidentes de bicicleta están causadas por vehículos motorizados. Incluso en aquellos siniestros que no terminan con víctimas mortales, las lesiones sufridas por los ciclistas suelen ser graves.
Las cifras de siniestralidad continúan preocupando a las autoridades. En 2024 fallecieron 46 ciclistas en accidentes de tráfico registrados tanto en vías urbanas como interurbanas españolas. De ellos, 14 circulaban sin casco en entornos urbanos, donde actualmente el uso del casco no siempre es obligatorio. En carreteras interurbanas, sin embargo, llevar casco sigue siendo obligatorio para todos los usuarios de bicicleta.
La estrategia impulsada por el Ejecutivo busca aumentar los desplazamientos en bicicleta y, al mismo tiempo, reducir la siniestralidad. El objetivo es desarrollar una red ciclista continua y segura, tal y como recogen la Estrategia Estatal por la Bicicleta y la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030.
La nueva normativa permite que el Estado pueda transformar parte de los arcenes en carriles bici segregados siempre que no se comprometa la seguridad vial, no se perjudique el funcionamiento general de la carretera y se garantice la continuidad de las rutas ciclistas ya existentes. En la práctica, esto supone la posibilidad de construir vías ciclistas contiguas a carreteras nacionales y estatales en aquellos tramos donde técnicamente sea viable.
Esta medida ha provocado confusión en redes sociales y entre muchos conductores. Algunos mensajes llegaron a interpretar la norma como una expulsión de los ciclistas de los arcenes, aunque el texto legal no establece esa prohibición generalizada. Mientras el arcén exista y sea practicable, los ciclistas seguirán obligados a circular por él.
La DGT recuerda además que las bicicletas tienen las mismas obligaciones que cualquier otro vehículo y deben respetar las normas de circulación. Entre las principales indicaciones recogidas por la regulación se encuentra la obligación de circular lo más pegados posible al lado derecho de la vía y mantener una distancia de seguridad respecto a bordillos y vehículos estacionados.
Cuando los ciclistas circulen en grupo, únicamente podrán hacerlo de dos en dos y siempre situados en el extremo derecho de la calzada. Además, en tramos sin visibilidad, como curvas o cambios de rasante, deberán colocarse en fila. También tendrán que hacerlo cuando se formen aglomeraciones que puedan dificultar la circulación del resto de usuarios.

La normativa mantiene igualmente la obligación de utilizar el arcén derecho siempre que exista y reúna condiciones adecuadas para circular. Solo podrá abandonarse en descensos prolongados o en situaciones donde resulte necesario por motivos de seguridad.
La posibilidad de circular en paralelo continúa permitida, aunque limitada a determinadas circunstancias y siempre respetando las condiciones de visibilidad y seguridad vial. La DGT insiste en que el objetivo de estas medidas no es restringir el uso de la bicicleta, sino reducir el riesgo de accidentes y mejorar la convivencia entre ciclistas y vehículos motorizados.
La transformación de algunos arcenes en carriles bici segregados representa uno de los cambios más relevantes incluidos en la nueva regulación. La medida pretende acercar a España a otros modelos europeos donde las redes ciclistas interurbanas cuentan con infraestructuras específicas separadas del tráfico rodado.