El Parlamento Europeo sigue relajando sus políticas verdes en materia de transporte: ha aprobado una modificación normativa que introduce mayor flexibilidad en los objetivos de reducción de emisiones de CO2 aplicables a los fabricantes de camiones. La medida no cambia los objetivos climáticos establecidos para los próximos años, pero sí modifica la forma en que las empresas pueden cumplirlos, buscando que la transición del sector hacia las tecnologías más limpias sea algo más sencilla.
Actualmente, la legislación europea establece una hoja de ruta muy definida para reducir las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos industriales pesados: los fabricantes deben recortar las emisiones medias de los nuevos camiones un 15 % para 2025, un 45 % para 2030 y hasta un 90 % para 2040 en comparación con los niveles registrados en 2019.

Una transición más amigable
La modificación aprobada por el Parlamento Europeo no altera esos objetivos finales, pero introduce cambios en el mecanismo de créditos de CO2 que permite a los fabricantes compensar sus emisiones. No es algo nuevo, porque es sistema ya existía previamente, pero las condiciones para obtener los créditos resultaban difíciles de cumplir debido al modo en que se aplicaban los objetivos anuales intermedios entre los años clave establecidos por la normativa.
En el marco regulatorio anterior, entre los años 2025, 2030 y 2040 se aplicaba una progresión lineal de reducción de emisiones. Esto implicaba que cada año intermedio exigía un recorte mayor respecto al anterior. Por ejemplo, aunque el objetivo oficial para 2025 era del 15 %, se obligaba a los fabricantes a alcanzar aproximadamente un 20 % de reducción en 2026, cerca de un 26 % en 2027, etc. Esta curva hacía más difícil generar créditos si una empresa superaba ligeramente el objetivo base, ya que se podía quedar por debajo de los niveles exigidos en la progresión anual.
La nueva norma elimina esa curva de reducción progresiva para el periodo comprendido entre 2025 y 2029. En su lugar, el objetivo del 15 % fijado para 2025 se aplicará durante todo ese intervalo. Esto implica que los fabricantes deberán cumplir el mismo umbral durante varios años consecutivos antes de afrontar el siguiente salto regulatorio en 2030. Podría pensarse que, si luego en ese año tiene que dar un salto directo más grande, la situación sigue siendo complicada, pero la diferencia radica en que durante todo el periodo podrá generar créditos si hace las cosas bien.
Créditos para el futuro
Es algo que se entiende claramente con un ejemplo: si un fabricante logra una reducción del 18 % en las emisiones de sus nuevos camiones en 2026, podrá generar créditos por haber superado el objetivo del 15 % y los créditos obtenidos podrán utilizarse posteriormente para compensar emisiones en años futuros, cuando las exigencias regulatorias sean más estrictas.
El objetivo de este mecanismo es dar más margen a los fabricantes durante la transición tecnológica que atraviesa el sector del transporte pesado. Para alcanzar las metas fijadas, las compañías están apostando principalmente por dos vías: el desarrollo de camiones eléctricos de batería y la mejora de la eficiencia de los motores de combustión todavía presentes en el mercado. El problema es que no siempre es suficiente para alcanzar los límites establecidos, así que los fabricantes que hagan el esfuerzo en etapas tempranas, luego tendrán mayor margen cuando las restricciones sean todavía mayores.
Desde la Unión Europea se considera que permitir que las empresas acumulen créditos cuando superan los objetivos iniciales puede ayudar a equilibrar los esfuerzos de reducción a lo largo del tiempo.

