El CEO de Lamborghini dice que no le asustan las marcas chinas de coches eléctricos: "no lo vemos como una amenaza"

El presidente de la compañía no ve problemas en la decisión de retrasar el proyecto de eléctrico puro, que no llegaría hasta después de 20230.

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La marca italiana no se siente amenazada por las firmas emergentes. Lamborghini
30/08/2026 10:30
Actualizado a 30/08/2026 10:30
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Stephan Winkelmann, presidente y CEO de Lamborghini, ha dejado clara la postura de la marca italiana respecto a la creciente presión de la industria automotriz china con sus coches eléctricos. Lejos de manifestar preocupación por el rápido despliegue tecnológico y la capacidad de producción masiva de estos nuevos competidores, el directivo alemán asegura que en la cúpula de la firma no ven este avance como una amenaza para su modelo de negocio ni para sus futuros productos de alta gama.

“No lo vemos como una amenaza porque están haciendo coches eléctricos”, declaró el CEO, que añadió que estos modelos “no pueden competir con el rendimiento, el sonido y la emoción de nuestros coches”.

Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini, no duda en que hicieron bien en cancelar el Lanzador eléctrico.
El CEO asegura que los coches eléctricos chinos no son competencia.

El valor del legado y la exclusividad frente al gran volumen

La indiferencia que muestra la marca de Sant’Agata se apoya en los cimientos sobre los que se construye el segmento de los superdeportivos. Mientras que la mayoría de fabricantes chinos centran sus esfuerzos en la producción a gran escala, los costes reducidos y la conectividad urbana, Lamborghini compite en un terreno donde el ideal de la marca, la herencia histórica y la emoción al volante juegan un papel determinante.

El cliente que busca un vehículo de la firma del toro no analiza solo métricas de aceleración pura o capacidades de batería, parámetros donde muchos modelos asiáticos emergentes están registrando cifras espectaculares, como el YangWang U9 de BYD. El comprador de este segmento busca estatus, diseño inconfundible y una experiencia sensorial completa. Stephan Winkelmann recalca que el valor de una marca de lujo se consolida a lo largo de décadas, un patrimonio intangible que no se puede replicar rápido con grandes inversiones o un desarrollo acelerado de software.

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El paso hacia la electrificación de la firma italiana avanza poco a poco.

La transición hacia la electrificación

El camino hacia las cero emisiones en el segmento de los superdeportivos plantea desafíos técnicos significativos. La gestión del peso de las baterías, la refrigeración en condiciones de uso extremo y la entrega de potencia continuada son aspectos donde la ingeniería tradicional se debe reinventar. Lamborghini ya ha dado los primeros pasos al presentar sus esquemas híbridos enchufables, pero el modelo 100 % eléctrico se ha retrasado. “Si lo tenemos que sacar, debe ser una auténtica obra maestra”, apunta Winkelmann.

Esta aproximación progresiva permite a la marca probar y perfeccionar tecnologías de electrificación sin sacrificar la identidad que sus clientes demandan. La llegada del primer eléctrico puro de la firma no llegará hasta la próxima década, y no buscará rivalizar en volumen con los grandes grupos industriales asiáticos, sino definir los estándares de lo que debe ser un Gran Turismo eléctrico de la más alta gama.

El CEO de Lamborghini no cierra la puerta a modificar significativamente su hoja de ruta futura.
Lamborghini tiene claro a quién se dirigen sus coches.

La competencia china es vista desde Italia más como un dinamizador de la industria general que como un rival directo en los escaparates de lujo. Aunque los constructores orientales están demostrando una rapidez formidable en la adopción de arquitecturas de 800 voltios, software de a bordo y tiempos de recarga ultrarrápidos, la barrera de entrada al segmento del superdeportivo de lujo sigue estando resguardada por la percepción de marca, la artesanía en la fabricación y la exclusividad de la producción limitada.