La ciencia lo tiene claro: este es el momento en el que debes cambiar tu coche de gasolina por uno eléctrico para reducir más las emisiones

A pesar del coste en emisiones que tiene producir un coche eléctrico, en la mayoría de los casos es más eficiente que seguir con uno térmico.

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Cuanto antes se de el salto al coche eléctrico, menos emisiones se producen en términos generales.
17/08/2026 13:00
Actualizado a 17/08/2026 13:00
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Cambiar un coche de gasolina que todavía funciona por uno eléctrico puede parecer, a primera vista, una decisión poco sostenible. Fabricar un vehículo nuevo, especialmente uno con una batería de gran capacidad, genera emisiones que podrían evitarse si el propietario simplemente mantuviera su automóvil actual durante más años. Sin embargo, un nuevo estudio de investigadores de la University of California, Santa Cruz y la University of California, Santa Barbara llega a una conclusión muy diferente: desde el punto de vista climático, sustituir cuanto antes un vehículo de combustión por uno eléctrico puede ser la opción que más reduzca las emisiones acumuladas.

El trabajo, publicado en la revista Science, analiza precisamente una cuestión para la que, según sus autores, hasta ahora no existía una respuesta suficientemente respaldada por datos: cuál es el momento más adecuado para retirar un coche de combustión y sustituirlo por un eléctrico. La investigación compara diferentes momentos de sustitución y calcula las emisiones asociadas a mantener el vehículo de gasolina durante toda su vida útil, estimada en unos 16 años, frente a retirarlo antes para incorporar un eléctrico de batería.

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Solo en casos muy puntuales es mejor no dar el salto a un EV.

La importancia de cambiar en el momento adecuado

Los resultados apuntan a una ventaja especialmente significativa cuando el cambio se produce pronto. Según las simulaciones, retirar el vehículo de combustión durante su primer año y sustituirlo por un eléctrico puede reducir las emisiones de carbono un 58 % a lo largo de un periodo de 16 años. El dato tiene en cuenta tanto las emisiones generadas durante la fabricación del vehículo eléctrico como las asociadas a su utilización, de manera que no se trata únicamente de comparar los gases emitidos mientras se conduce.

La fabricación de un eléctrico supone, como cabría pensar, una penalización inicial, porque la producción de la batería y del propio automóvil genera emisiones que no existirían si el conductor siguiera utilizando su coche actual. Sin embargo, el estudio calcula que normalmente hacen falta alrededor de tres años de conducción con un modelo de cero emisiones para compensarlo y, a partir de ese momento, la diferencia de emisiones se amplía con rapidez.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron más de 400 modelos de vehículos de combustión y eléctricos de batería. Se tuvo en cuenta variables como la eficiencia de los vehículos, el origen de la electricidad utilizada para recargar las baterías, los kilómetros recorridos, las emisiones derivadas de fabricar los eléctricos y el tamaño de sus baterías.

Uno de los resultados más contundentes aparece al ampliar el análisis a diferentes escenarios: el 92 % de las situaciones estudiadas en las que un vehículo de gasolina o un híbrido convencional era sustituido por un eléctrico antes de completar su vida útil conseguía algún nivel de reducción global de las emisiones de carbono. Pero, aunque el resultado global es positivo, también hay excepciones importantes.

Hay casos en los que el cambio no interesa a nivel de emisiones

El más relevante es el de los híbridos enchufables, que pueden no suponer una ventaja a nivel de emisiones en caso de llevar a cabo una sustitución anticipada. Al disponer de una batería que permite circular parcialmente en modo eléctrico, algunos modelos son suficientemente eficientes como para que reemplazarlos prematuramente por un eléctrico llegue a provocar un aumento de las emisiones. También resulta poco favorable sustituir vehículos de combustión que recorren muy pocos kilómetros al año: el estudio establece los umbrales en menos de 7.054 kilómetros anuales para los turismos, 6.837 para los SUV y 10.794 para los vehículos comerciales ligeros.

Además, la procedencia de la electricidad también importa, ya que en redes con una elevada dependencia del carbón y otros combustibles fósiles, las ventajas de utilizar un vehículo eléctrico disminuyen, ya que aumenta la huella asociada a cada recarga. En cambio, cuanto mayor sea la presencia de energías renovables en la generación eléctrica, mayor será el beneficio climático del vehículo de batería.