La red pública de recarga continúa creciendo en España, pero ese avance no se traduce en una cobertura uniforme sobre el territorio. Buena parte de la infraestructura se concentra en grandes núcleos urbanos, áreas comerciales y corredores concretos, mientras miles de localidades siguen sin una alternativa pública para cargar un vehículo eléctrico.
El contraste aparece al revisar el mapa municipio a municipio, y es que España suma 43.510 puntos de recarga, aunque 5.774 localidades no registran ninguno en su término municipal. Eso supone que el 71% de los municipios permanece al margen de esta red según apuntan los datos de la Red de puntos de recarga de Vehículos Eléctricos (Reve), pese al aumento de instalaciones que se ha producido en los últimos años.

La infraestructura se concentra en una parte reducida del territorio
Los cargadores disponibles se reparten entre 142 empresas y entidades, pero el peso de los principales operadores es elevado. Iberdrola encabeza la clasificación con 9.924 puntos, por delante de Endesa, con 5.945, y Repsol, con 4.279. Al mismo tiempo, una treintena de operadores figura con una única instalación.
La distribución tampoco coincide siempre con las provincias que acumulan más vehículos eléctricos. Estos modelos representan el 1,7% del parque nacional, aunque Barcelona alcanza el 3,4%, mientras que Cádiz se sitúa en el 0,48%. La penetración del coche eléctrico sigue siendo, por tanto, muy desigual según el territorio.
Madrid reúne el mayor número de vehículos eléctricos, pero presenta la menor relación entre cargadores y coches: 0,12 puntos por cada vehículo. Cádiz ofrece el escenario opuesto, con 982 cargadores para 322 vehículos eléctricos, una proporción próxima a tres puntos de recarga por cada unidad del parque.
La distancia no es el único problema de la red de recarga

El análisis de la cobertura indica que el 32% de la población vive a más de un kilómetro del cargador más próximo. La distancia mediana se sitúa en 618 metros, aunque la cifra cambia de forma significativa según el municipio y la sección censal analizada.
Además, el 75% de los ciudadanos reside en una sección censal que no dispone de ningún punto de recarga. Esa ausencia no implica necesariamente una distancia elevada hasta la instalación más cercana, pero sí refleja que la oferta permanece concentrada en zonas concretas y no repartida de forma homogénea.
El caso más extremo aparece en Atalaya del Cañavate, en Cuenca. Una de sus secciones censales dispone de 16 cargadores para 91 habitantes, una ratio de 1.758 puntos por cada 10.000 residentes. La cifra ilustra cómo el indicador por población puede dispararse en pequeñas localidades con poca densidad demográfica.
La comparación con las estaciones de servicio deja una conclusión llamativa. El porcentaje de población que vive a más de un kilómetro de una gasolinera, un 33%, es muy parecido al registrado en los cargadores eléctricos, un 32%. Sin embargo, el uso de ambas infraestructuras no es equivalente: una recarga rápida puede requerir alrededor de media hora para alcanzar el 80% de batería, mientras que repostar combustible se resuelve en pocos minutos.