Los coches eléctricos siguen mejorando en uno de los que eran sus puntos débiles: están recortando distancias con los modelos de combustión en cuanto a precios. Los últimos datos de Kelley Blue Book (KBB), correspondientes a agosto de 2026, muestran que la diferencia entre ambos tipos de vehículos continúa reduciéndose, aunque los eléctricos todavía estén ligeramente por encima. Los datos corresponden al mercado estadounidense, pero muestran una tendencia generalizada que también está ocurriendo en otras regiones.
Según el informe, el precio medio de transacción de un vehículo eléctrico nuevo se situó en 54.813 dólares en agosto, una cifra que representa una caída del 1,2% respecto a julio y del 2,7 % frente al mismo mes del año anterior. Más relevante aún es la evolución de la diferencia respecto al conjunto de vehículos con motor de combustión: lo que pagan de más los compradores por un eléctrico se redujo al 9,4 %, frente a más del 16% registrado en agosto de 2025.

Una evolución positiva
Los vehículos eléctricos han partido tradicionalmente de una posición de desventaja en precio debido, entre otros factores, al elevado coste de las baterías y a que buena parte de la oferta se concentraba en modelos de mayor tamaño y precio. Sin embargo, el aumento de la oferta, la llegada de modelos más asequibles y una mayor competencia están modificando progresivamente esa situación.
La diferencia entre los vehículos eléctricos y los de gasolina se ha reducido de manera significativa, hasta el punto de que determinados periodos y segmentos han llegado a registrar precios medios muy próximos o incluso inferiores para los eléctricos. La evolución, no obstante, hay interpretarla siendo conscientes de que los precios medios dependen en parte de los descuentos aplicados por los fabricantes, como ocurre por ejemplo también en España, donde además se suma el efecto de las ayudas gubernamentales.
Los datos más recientes de KBB también muestran la importancia de los incentivos en la situación: en agosto, los descuentos destinados a los compradores de eléctricos supusieron el 12 % de su precio medio de compra, frente al 6,5 % registrado para el conjunto del mercado. Aunque el porcentaje destinado a incentivar la compra de eléctricos ha disminuido respecto al 14,6 % de agosto de 2025, continúa siendo considerablemente superior al promedio de todos los vehículos nuevos.
El papel de Tesla
En toda la situación, Tesla desempeña un papel importante porque mantiene una posición dominante dentro del mercado estadounidense de vehículos eléctricos, así que sus precios tienen un efecto considerable sobre la media del conjunto del sector. En agosto, el precio medio de compra de un Tesla fue de 52.616 dólares, un 2,4 % menos que en julio y un 3,4 % inferior al registrado un año antes.
Mirando el mercado en su conjunto, el precio medio de compra de todos los vehículos nuevos alcanzó en agosto los 50.089 dólares, un 0,5 % más que en julio y un 1,9 % más que un año antes. Por tanto, los eléctricos todavía son más caros en términos medios, pero la diferencia se ha reducido sustancialmente durante el último año.
Erin Keating, analista ejecutiva de Cox Automotive, explica: “La inflación en los precios de los vehículos nuevos es una realidad, pero los aumentos de precios en el sector automotriz han sido moderados en los últimos años y se mantienen por debajo del promedio a largo plazo, que ronda el 3 %. Al mismo tiempo, muchos hogares estadounidenses atraviesan una importante presión financiera, lo que está orientando a más compradores hacia precios más bajos. El continuo y sólido crecimiento de los SUV subcompactos pone de manifiesto la gran importancia que sigue teniendo la asequibilidad en el mercado actual”.

