La llegada del primer Ferrari completamente eléctrico ya ha provocado uno de los debates más intensos del sector del automóvil. El nuevo Ferrari Luce, presentado oficialmente en Roma, supone un giro histórico para la marca italiana y ha sido comparado inmediatamente con el Tesla Model S Plaid, el referente actual entre las berlinas eléctricas de altas prestaciones.
La comparación enfrenta dos maneras radicalmente distintas de entender el coche eléctrico. Por un lado, Ferrari apuesta por el lujo, la exclusividad y la experiencia emocional de conducción. Por otro, Tesla mantiene su enfoque centrado en la aceleración extrema, la eficiencia tecnológica y el rendimiento puro.

Cifras y física, pero también filosofía
El Luce es un modelo de cuatro puertas y cinco plazas, algo poco habitual en Ferrari y completamente inédito en un vehículo eléctrico de la firma. Mide 5.026 milímetros de largo, 1.999 mm de ancho y 1.544 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.961 mm. El peso declarado alcanza los 2.260 kilos, con una distribución de masas del 47 % delante y 53 % detrás.
Las cifras de prestaciones muestran hasta qué punto ambos modelos juegan en la élite del mercado eléctrico. El Ferrari Luce desarrolla 1.050 caballos de potencia gracias a cuatro motores eléctricos independientes, uno en cada rueda. Esta configuración permite utilizar un avanzado sistema de vectorización de par para mejorar el comportamiento dinámico y el control en curva.
El Tesla Model S Plaid, en cambio, emplea tres motores eléctricos con una potencia total de 1.020 caballos. Aunque la diferencia de potencia es reducida, las prestaciones favorecen al fabricante estadounidense en aceleración pura. Tesla anuncia un tiempo inferior a dos segundos en el 0 a 60 millas por hora, equivalente a 96 km/h, mientras Ferrari estima 2,4 segundos para el mismo registro.
También hay diferencias en velocidad máxima. El Model S Plaid alcanza los 322 km/h, 200 millas por hora, mientras que el Ferrari Luce se queda en ‘solo’ 310 km/h (193 millas por hora).
Ferrari, sin embargo, no ha planteado el Luce como un rival directo de Tesla en términos de eficiencia o cifras absolutas. La marca italiana ha desarrollado un vehículo mucho más orientado al lujo y a la exclusividad, con un planteamiento cercano al de un gran turismo de altas prestaciones.
La batería tiene una capacidad de 122 kWh, de los cuales 112 kWh son utilizables, y permite homologar una autonomía superior a los 500 kilómetros en ciclo WLTP. Además, admite carga rápida de hasta 350 kW.
El diseño también ha generado una fuerte controversia entre aficionados y expertos del sector. Ferrari recurrió al estudio LoveFrom, dirigido por Jony Ive, histórico diseñador de Apple, para desarrollar parte de la estética y del interior del vehículo. El resultado rompe con muchos de los códigos tradicionales de la marca italiana.
Algunos seguidores consideran que el coche se aleja demasiado de la identidad clásica de Ferrari. En redes sociales han aparecido comparaciones con modelos asiáticos e incluso con vehículos generalistas mucho más económicos. Las críticas también se han centrado en la ausencia del característico sonido de los motores de combustión, uno de los elementos más asociados al ADN de Ferrari.
La compañía ha intentado compensar esa pérdida emocional mediante sistemas capaces de reproducir vibraciones y sensaciones inspiradas en sus deportivos tradicionales. El habitáculo mezcla superficies de aluminio anodizado, cristal y cuero con controles físicos, alejándose del minimalismo digital extremo que domina en Tesla.

El precio es lo que evidencia la verdadera distancia entre ambos fabricantes. El Ferrari Luce partirá desde unos 550.000 euros, equivalentes a unos 640.000 dólares, convirtiéndose en uno de los coches eléctricos de producción más caros del mundo. El Tesla Model S Plaid juega en una categoría completamente distinta, con un precio varias veces inferior.
Pese a las críticas iniciales, Ferrari considera que el Luce representa una apuesta estratégica para atraer a una nueva generación de compradores interesados en la electrificación sin renunciar al lujo y al prestigio de la marca.
El lanzamiento llega además en un momento delicado para el mercado eléctrico. Varias marcas de lujo han ralentizado sus planes de electrificación ante una demanda más débil de lo esperado. Ferrari, sin embargo, ha decidido mantener su hoja de ruta y convertir el Luce en el símbolo de una nueva etapa industrial.
Las primeras entregas están previstas para finales de 2026. Hasta entonces, el debate seguirá abierto: si el futuro del automóvil deportivo eléctrico pasa por la eficiencia extrema de Tesla o por la reinterpretación emocional y exclusiva que propone Ferrari.