Viajar con un coche eléctrico es barato siempre y cuando no uses las redes de carga rápida que habitan en las autopistas. Con una infraestructura cada vez más amplia, los precios por cada kWh de energía recuperada siguen sin mostrar costes bajos. IONITY acaba de anunciar una reestructuración al alza en las tarifas por kWh en gran parte de sus estaciones de carga repartidas por Europa, revirtiendo la tendencia a la baja que la propia compañía había aplicado a principios de año en mercados clave como el alemán.
Este reajuste tarifario impacta de forma directa sobre la planificación de los conductores en plena era con mayor movilidad del año; la temporada de vacaciones. La medida afecta de manera selectiva tanto a las modalidades de pago puntual a pie de poste como a determinados esquemas de suscripción mensual, en un intento por equilibrar el rendimiento financiero de las instalaciones frente a los vaivenes de los mercados energéticos globales.
Los factores de la subida y las excepciones para abonados

La dirección de IONITY justifica este incremento, que se sitúa en una media del 4%, por el encarecimiento de los costes de adquisición de energía en los mercados mayoristas europeos. Aunque la red inyecta en el sistema el equivalente 100% renovable de la electricidad consumida por los vehículos, la empresa señala que el precio de la energía sigue ligado estrechamente a los mercados generales y a los costes regulatorios asociados a la operación técnica de los puntos de suministro.
El impacto económico no será idéntico para todos los usuarios de la red. Aquellos conductores que cuenten con una suscripción mensual de larga duración formalizada antes del 13 de febrero conservarán las condiciones de facturación previas sin variaciones. Para el resto de clientes, la cuota base mensual se mantendrá inalterada, pero el precio unitario del kWh consumido reflejará la subida estipulada en cada territorio. El precio de la carga variará en función del país. España disfruta de una de las tarifas más bajas de Europa.
Nuevas tarifas para el suministro eléctrico en carretera

Como ya hemos dicho, cada país tendrá sus propios precios de carga. Alemania, como gran referencia europea, ilustra con precisión el ajuste de las tarifas. Los clientes acogidos a las modalidades de suscripción verán cómo el coste del kWh arranca ahora desde los 0,41 euros, abandonando el suelo previo que se situaba en 0,39 euros, lo que encarece levemente los procesos de llenado de celdas habituales.
Por su parte, los conductores que efectúen recargas puntuales sin vinculación contractual, asumirán una tarifa máxima que escalará hasta los 0,76 euros por kilovatio hora frente a los 0,69 euros fijados anteriormente. La compañía recalca que, además del suministro puro, los costes de mantenimiento de los puntos de carga, la gestión térmica de las mangueras refrigeradas y los gastos de conexión a la red de alta tensión obligan a implementar precios dinámicos según la ubicación exacta del poste de carga.
La excepción española
Los españoles disfrutamos de un total de 156 puntos de carga IONITY repartidos en 40 estaciones repartidas por nuestra geografía. Hasta ahora, los españoles hemos estado pagando el kWh a 0,37 euros en caso de estar acogido a un programa de suscripción, y a 0,66 €/kWh por carga directa. La excepción energética española juega ahora a nuestro favor, pues las nuevas tarifas apenas sufren modificaciones si tomamos como ejemplo el caso de Alemanía. IONITY mantiene el precio de 0,37 euros el kWh para quienes están suscritos a un programa mensual o anual, mientras que eleva la tarifa hasta los 0,69 €/kWh para quienes usen sus puntos de carga rápida de forma directa. Al igual que en el resto de Europa el alza de precios estará aplicada desde el día 1 de julio.