La DGT refuerza sus controles con 130 radares que cambian de sitio en cuestión de minutos: más de 78.000 conductores multados en 7 días

Estos radares pueden controlar varios carriles, ambos sentidos de circulación y velocidades de hasta 250 km/h.

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Los radares Veloláser destacan por su reducido tamaño y facilidad para cambiar de ubicación.
08/09/2026 14:30
Actualizado a 08/09/2026 14:30
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La vigilancia de la velocidad sigue ganando peso en las carreteras españolas y la DGT está reforzando prácticamente todos los sistemas que tiene a su disposición. A los radares fijos y de tramo que se están incorporando durante 2026 se suman los controles móviles de la Guardia Civil, entre ellos unos pequeños cinemómetros láser que pueden trasladarse y desplegarse con mucha más facilidad que un radar convencional.

Son los conocidos como Veloláser, dispositivos que Tráfico comenzó a utilizar en 2018 precisamente para dar mayor movilidad a los controles. Aquella primera incorporación estuvo formada por 60 unidades y posteriormente la flota aumentó hasta alcanzar alrededor de 130 equipos, capaces de trabajar sin una instalación permanente y de colocarse en prácticamente cualquier tipo de vía.

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La DGT utiliza estos dispositivos portátiles para reforzar los controles de velocidad.

El tamaño es una de las principales ventajas de estos radares

La diferencia frente a otros sistemas está sobre todo en su formato. Los Veloláser tienen unas dimensiones muy reducidas, pesan menos de dos kilos y funcionan mediante tecnología láser, por lo que los agentes pueden transportarlos rápidamente entre distintos controles sin necesidad de disponer de una infraestructura específica.

Su diseño permite instalarlos sobre trípodes, en vehículos o directamente junto a las biondas de protección, configuraciones que la propia DGT ya contemplaba cuando estrenó estos equipos. Eso amplía considerablemente los puntos desde los que pueden utilizarse y hace posible montar controles temporales en lugares donde un radar fijo no tendría sentido.

También pueden funcionar durante varias horas con su propia batería y realizar controles tanto de día como de noche. Estos cinemómetros están preparados para medir velocidades en un amplio margen y controlar diferentes carriles, mientras que su sistema de captura permite registrar las infracciones sin recurrir al clásico destello visible asociado a determinados radares.

La Guardia Civil sigue empleando este tipo de tecnología en sus campañas de velocidad. La última desarrollada entre el 13 y el 19 de abril de 2026 terminó con 1.256.540 vehículos controlados en 3.537 puntos distintos, y más de 78.000 conductores fueron denunciados. La propia DGT ilustró el balance de aquella operación precisamente con uno de sus equipos Veloláser.

La DGT también está ampliando el resto de su red de radares

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La DGT continúa ampliando los medios para controlar la velocidad en carretera.

El refuerzo no se limita a estos dispositivos portátiles. En febrero de 2026 entraron en funcionamiento otros 33 nuevos radares, 20 fijos y 13 de tramo, correspondientes al plan de instalación de 122 nuevos puntos de control. En ese momento ya estaban operativos 106 y Tráfico confirmó que los restantes se completarían durante 2026.

A este despliegue se añade otro contrato adjudicado por la DGT por 1,02 millones de euros para suministrar cinemómetros dinámicos destinados a vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Son sistemas diferentes a los 122 radares anteriores, pero forman parte de la misma estrategia de ampliar los medios disponibles para controlar la velocidad combinando ubicaciones permanentes con equipos que pueden desplazarse entre diferentes carreteras.