España y otros 6 países europeos se plantan ante Bruselas: la apuesta por el coche eléctrico de aquí a 2035 no se toca

Siete Estados miembros piden a la Comisión Europea que no rebaje más los objetivos de CO₂ para 2035 y mantenga una hoja de ruta clara hacia la electrificación.

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El objetivo europeo de CO₂ para 2035 vuelve a enfrentar a los países miembros.
08/06/2026 16:00
Actualizado a 08/06/2026 16:00

La revisión del calendario europeo para el coche de combustión vuelve a abrir una división clara dentro de la Unión Europea. Mientras varios países y parte de la industria presionan para introducir más excepciones a partir de 2035, un grupo de Estados miembros ha pedido a Bruselas que no diluya el objetivo de dejar atrás las emisiones de CO₂ en los coches nuevos.

La posición ha sido trasladada por Dinamarca, España, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia, que defienden mantener una senda firme hacia el vehículo eléctrico. La petición llega después de que la Comisión Europea planteara un paquete automovilístico con más flexibilidad para los fabricantes, incluyendo una reducción del 90% de las emisiones de escape desde 2035 y mecanismos para compensar el 10% restante. 

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Bruselas estudia el encaje del coche eléctrico dentro del calendario europeo de CO₂.

Siete países piden no rebajar más el objetivo de 2035

El grupo de países considera que abrir nuevas vías para prolongar la vida comercial de los motores de combustión supondría un error estratégico para la Unión Europea. Según la carta citada por AFP, los gobiernos firmantes advierten de que seguir suavizando los objetivos de CO₂ pondría en cuestión la previsibilidad regulatoria que necesita el sector del automóvil para planificar inversiones a largo plazo.

El mensaje se produce antes de una reunión de ministros de Medio Ambiente de la UE prevista para este mes de junio. La idea central es que el camino hacia la electrificación debe seguir siendo claro, no sólo por razones climáticas, sino también por una cuestión de seguridad energética y, en ese sentido, los firmantes vinculan la reducción del uso de combustibles fósiles con una menor dependencia exterior.

El paquete de Bruselas ya introduce margen para la industria

La propuesta de la Comisión no mantiene intacto el planteamiento original de cero emisiones absolutas en 2035. El nuevo marco permitiría cumplir con una reducción del 90% de las emisiones de escape, mientras que el 10% restante podría compensarse mediante herramientas como acero bajo en carbono producido en la UE, e-fuels o biocombustibles.

El paquete también incluye incentivos para los coches eléctricos pequeños y asequibles fabricados en Europa, todo ello planteando por parte de la Comisión una categoría específica para modelos eléctricos de hasta 4,2 metros de longitud, que podrían beneficiarse de supercréditos en los cálculos de emisiones de los fabricantes antes de 2035.

Tubo de escape coches
La idea es conseguir una reducción del 90% de las emisiones del escape.

Alemania, Italia y República Checa presionan en sentido contrario

La postura de estos siete países choca con las demandas de Estados como Alemania, Italia o República Checa, que llevan tiempo reclamando más margen para híbridos enchufables, combustibles sintéticos y objetivos intermedios menos exigentes. También existen diferencias sobre el papel de las flotas de empresa, uno de los puntos incluidos en el paquete de Bruselas para acelerar la penetración del coche eléctrico.

A esa presión se suma el Partido Popular Europeo en el Parlamento Europeo, que busca modificar el paquete automovilístico para permitir reducciones reales del 90% de CO₂ sin recurrir al sistema de créditos previsto por la Comisión. Ese enfoque dejaría abierta una vía más amplia para que los coches de gasolina y diésel pudieran seguir teniendo recorrido después de 2035, siempre que el nuevo marco legislativo terminase aprobándose en esa dirección.