Los radares de carretera han dejado de centrarse exclusivamente en controlar la velocidad, desde hace tiempo también detectan otros comportamientos ilegales como, por ejemplo, el uso del móvil al volante o no llevar puesto el cinturón, pero desde Italia llega una nueva evolución, un dispositivo conocido como ‘sorpassometro’, que permite vigilar otra de las maniobras más peligrosas al volante: los adelantamientos prohibidos.
El sistema, identificado como SV3, utiliza cámaras y sensores para detectar infracciones en tramos donde rebasar a otro vehículo puede suponer un riesgo elevado, especialmente en carreteras convencionales con visibilidad reducida o circulación en ambos sentidos, que es donde hay una mayor concentración de accidentes.

Un radar que analiza adelantamientos ilegales
El dispositivo comenzó a funcionar en agosto de 2025 en Acquappesa, una localidad de Calabria, en el sur de Italia, y su instalación responde a un problema habitual en las carreteras de doble sentido, en las que algunos conductores invaden el carril contrario para adelantar pese a la existencia de una línea continua, la falta de visibilidad o la proximidad de otros vehículos.
El sistema puede grabar un intervalo de aproximadamente 15 segundos alrededor de la infracción, de manera que las imágenes permiten dar el adelantamiento y comprobar las circunstancias en las que se ha producido, en lugar de depender únicamente de una fotografía aislada del vehículo, algo que podría no ser suficiente para defender la denuncia por la maniobra ilegal.
La manera en la que opera es bastante sencilla. El asfalto cuenta con sensores, que se colocan en aquellas zonas con línea continua que puedan ser especialmente peligrosas en caso de que se lleve a cabo un adelantamiento indebido. En cuando registran que los neumáticos del vehículo han cruzado la línea continua, se activa la cámara, que graba durante 15 segundos para registrar todo el movimiento. Después, es la inteligencia artificial la que se encarga de ubicar la posición exacta del tramo e identificar tanto el vehículo como su matrícula. Con toda esa información, se pasa a un proceso de validación humano y tras ello se lleva a cabo la sanción.
Vigilar zonas potencialmente peligrosas
El objetivo de este tipo de dispositivos es detectar maniobras que pueden resultar especialmente peligrosas cuando se realizan en zonas con poca visibilidad, curvas, cambios de rasante o tramos en los que, precisamente por estos motivos, la señalización prohíbe expresamente adelantar. En estas situaciones, ocupar el carril contrario obliga a los vehículos que circulan en sentido opuesto a frenar bruscamente o realizar maniobras evasivas, con el riesgo que ello conlleva.
La particularidad del SV3 es que no es tan visible como los radares de velocidad, así que su función disuasoria es mayor, ya que en tramos de carreteras secundarias, donde el conductor no tenga claro si hay uno o no, es posible que se piense dos veces realizar un adelantamiento que puede ser potencialmente peligroso.
El uso del dispositivo está sujeto a requisitos de autorización, entre ellos la intervención de la autoridad provincial competente, así que su implantación depende del marco normativo del país y la región. Por el momento solo hay registros de su uso en Italia y no hay noticias de su posible llegada a España, pero entre los países europeos suelen copiarse este tipo de sistemas de control y es posible que la Dirección General de Tráfico haya tomado nota para traerlo en el futuro próximo.
Por el momento, la única tecnología de corte similar que hay en nuestro país son los radares que vigilan que los coches no se salten la línea continua, que en total son cuatro y están localizados en los accesos de las autovías A-1, A-2, A-6 y A-42.

