El estreno del primer Ferrari completamente eléctrico ha generado polémicas de todo tipo, pero al menos ya ha despejado una de las grandes incógnitas que rodeaban a la histórica marca italiana: si su exclusiva clientela estaría dispuesta a aceptar un modelo sin motor de combustión. Apenas dos meses después del lanzamiento del Ferrari Luce, la compañía habría alcanzado ya el objetivo de ventas previsto para todo 2026, una señal de que la apuesta por la electrificación podría tener una acogida comercial mejor de la esperada debido a la fuerte controversia que acompañó a su presentación.
Según ha publicado el Financial Times, citando fuentes conocedoras de la estrategia comercial de la firma de Maranello, Ferrari se había fijado como meta vender algo menos de 500 unidades del Luce durante este año. Ese objetivo ya se habría cumplido y en un tiempo récord, puesto que tiene todavía cinco meses por delante para superar con creces ese objetivo autoimpuesto.

China y Slicon Valley
Este éxito estaría impulsado principalmente por la fuerte demanda registrada en China, uno de los mercados donde los vehículos eléctricos de lujo gozan de una mayor aceptación, y el resultado contrasta con el escepticismo que rodeó al modelo tras su presentación oficial el pasado mes de mayo.
El Luce, primer vehículo 100% eléctrico de la historia de Ferrari, rompió con numerosos rasgos tradicionales de la marca, algo que no sentó demasiado bien entre el público. Se trata de un automóvil de cuatro puertas y cinco plazas, con un precio de partida cercano a los 550.000 euros, de cero emisiones y, sobre todo, cuyo diseño, desarrollado con la participación de los exresponsables de diseño de Apple Jony Ive y Marc Newson, generó una intensa división de opiniones.
Las críticas se centraron especialmente en una estética muy alejada de los deportivos clásicos de Ferrar y la acogida inicial fue tan fría que las acciones del fabricante llegaron a sufrir una importante caída, reflejando las dudas de los inversores sobre la capacidad de la marca para trasladar su esencia al mundo de la movilidad eléctrica. Sin embargo, las primeras cifras de comercialización apuntan a un escenario diferente.
Buena parte de la demanda procede de compradores chinos y también de nuevos clientes vinculados al sector tecnológico, especialmente en Silicon Valley, un perfil que Ferrari aspira a incorporar sin renunciar a su base tradicional de coleccionistas y apasionados de los motores de combustión. De esta manera, se ratifica que con este modelo la estrategia de la compañía pasa por ampliar su mercado potencial más que por sustituir a sus clientes habituales.
Un modelo para clientes nuevos
Desde Ferrari han defendido en varias ocasiones que el Luce no pretende reemplazar a sus modelos de gasolina, sino abrir una nueva etapa para la marca. La empresa considera que el vehículo representa una demostración de sus capacidades tecnológicas y una oportunidad para captar compradores que, hasta ahora, no contemplaban adquirir un Ferrari.
Además, aunque su éxito inicial haya superado las expectativas previstas, a priori la compañía nunca ha ocultado que el Luce será un modelo de producción limitada. El objetivo a medio plazo pasa por comercializar alrededor de 2.500 unidades hasta 2030, lo que supondría unas 600 ventas anuales y representaría aproximadamente un 5% del volumen total de entregas de Ferrari. La estrategia responde a la filosofía habitual de la marca, basada en preservar la exclusividad mediante una oferta muy controlada, pero a la vista de sus resultados quizá se eleven las previsiones, llevando a cabo una política, aunque sea a una escala inferior, similar a la de Lamborghini con el Urus, que es su coche más vendido con diferencia.
Pese a las críticas por su diseño, el Luce parece haber tenido una recepción mejor de la esperada en un primer momento. Es un SUV equipado con cuatro motores eléctricos que desarrolla una potencia de 1.050 CV, acelera de 0 a 100 km/h en solo 2,5 segundos, de 0 a 200 km/h en 6,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 310 km/h.

