El gigante chino de baterías CATL continúa avanzando en el desarrollo de baterías de estado sólido con el registro de una nueva patente destinada a resolver uno de los mayores desafíos técnicos de esta tecnología: la inestabilidad de los electrolitos basados en sulfuro. El movimiento forma parte de la estrategia de la compañía para alcanzar una tirada producción piloto en 2027.
La nueva patente, identificada como PCT/CN2025/086345, se centra en un material activo para el electrodo positivo y en su método de fabricación. El objetivo es mejorar la estabilidad de las baterías de estado sólido con química de sulfuro, un tipo de tecnología considerada clave para la próxima generación de vehículos eléctricos. Según diversos informes del sector, CATL ya está desarrollando un prototipo de batería de estado sólido con una densidad energética de hasta 500 Wh/kg, una cifra que duplicaría aproximadamente la de muchas baterías de iones de litio actuales.
Una carrera contrarreloj hacia 2027

El desarrollo de esta tecnología se produce en un momento clave para el sector. China tiene previsto publicar en julio de 2026 su primer estándar técnico nacional para baterías de estado sólido, lo que podría acelerar su industrialización.
En este contexto, CATL está trabajando para alcanzar niveles de madurez tecnológica que permitan pasar de los prototipos de laboratorio a las primeras aplicaciones en automoción. Actualmente la tecnología se sitúa en nivel 4 de madurez, mientras que el objetivo es alcanzar niveles 7 u 8 en 2027, un punto en el que las celdas ya podrían integrarse en vehículos en programas piloto.
El jefe científico de CATL, Wu Kai, ha señalado en varias ocasiones que el objetivo inmediato de la compañía es desarrollar prototipos de 60 Ah de calidad automotriz, paso previo a una eventual producción masiva.
La batalla por escalar las celdas

Uno de los principales retos de las baterías de estado sólido no es únicamente la química, sino su escalado industrial. CATL considera que su mayor ventaja competitiva se encuentra precisamente en la capacidad de pasar de celdas experimentales de 20 Ah a celdas de 60 Ah aptas para vehículos.
A diferencia de las baterías tradicionales con electrolito líquido, las baterías de estado sólido basadas en sulfuro requieren altos niveles de presión para mantener el contacto entre los materiales, lo que complica su diseño. Los ingenieros describen las capas internas de estas baterías como estructuras similares a láminas cerámicas densas y frágiles, lo que obliga a utilizar carcasas más rígidas y complejas. Esta necesidad puede reducir parte de la ventaja de peso que aporta su mayor densidad energética.
Inversión en la cadena de suministro
En paralelo al desarrollo tecnológico, CATL también está reforzando su cadena de suministro. En noviembre de 2025, la compañía firmó un acuerdo con Guangdong Jiayuan Technology para asegurar 626.000 toneladas de capacidad de producción de lámina de cobre entre 2026 y 2028. El acuerdo, valorado en unos 66.000 millones de yuanes (más de 8.200 millones de euros), permitirá garantizar materiales clave para la fabricación tanto de baterías semisólidas como completamente sólidas.
Aunque las entregas iniciales representaron apenas una pequeña parte de la producción total en 2025, el volumen reservado refleja la intención de CATL de prepararse para una eventual producción industrial a gran escala.
Costes todavía muy elevados
A pesar del progreso tecnológico, la compañía ha reconocido que aún existen importantes obstáculos antes de que estas baterías lleguen al mercado masivo. El principal sigue siendo el coste. Actualmente, las baterías de estado sólido basadas en sulfuro pueden ser entre tres y cinco veces más caras que las baterías convencionales de iones de litio.
Por ello, CATL ha moderado las expectativas sobre su llegada al automóvil. La compañía ha desmentido los rumores que apuntaban a vehículos eléctricos con 2.000 kilómetros de autonomía para 2027, señalando que las primeras aplicaciones podrían centrarse en sectores como drones o robótica, donde la densidad energética es más importante que el precio final.
Según estimaciones del sector, los envíos de baterías totalmente sólidas podrían alcanzar 13,5 GWh en 2028, todavía muy por debajo de los 160 GWh previstos para las baterías semisólidas.