Amazon ha dado un paso más en la electrificación de su red logística. La compañía se ha aliado con la empresa sueca Einride para desplegar 75 camiones eléctricos en Estados Unidos, apoyados por infraestructura de carga en cinco ubicaciones de su red de transporte. El objetivo operativo es ambicioso, porque ese despliegue está pensado para cubrir hasta 3 millones de millas al año, lo que equivale a casi 4,83 millones de kilómetros.
La noticia es relevante no solo por el número de camiones, sino por la forma elegida para ponerlos en servicio. Reuters explica que Amazon no ha detallado cuánto invertirá en el acuerdo y que los términos financieros no se han hecho públicos. También subraya que Einride aportará vehículos, puntos de carga y software de gestión, lo que permite a Amazon avanzar en la electrificación sin tener que comprar y operar directamente todos los activos.

La electrificación entra en la parte más dura del negocio
Hasta ahora, la electrificación de Amazon había sido mucho más visible en la última milla, donde las furgonetas de reparto son el símbolo más reconocible. Ahora, estos camiones irán al llamado middle mile, el tramo que conecta centros logísticos, hubs de clasificación y estaciones de reparto. Es una parte menos vistosa para el cliente, pero mucho más decisiva para el volumen real de mercancías que mueve el gigante del comercio electrónico cada día.
En el plano técnico, Reuters deja claro que todavía no se han divulgado ni el fabricante concreto de los 75 camiones de Estados Unidos ni sus cifras exactas de batería, autonomía o potencia de carga. Lo que sí se sabe es que serán camiones eléctricos pesados con conductor, no vehículos autónomos, y que su operación se integrará con el software propio de Einride, Saga AI, para gestionar cargas concretas de Amazon y planificar la recarga. En un camión eléctrico pesado, esa capa digital no es un detalle menor, porque de ella depende buena parte de la viabilidad diaria de las rutas.
Como referencia del tipo de vehículo pesado eléctrico que Amazon ya está incorporando en su red, la propia compañía anunció a comienzos de 2025 la compra de más de 200 Mercedes-Benz eActros 600 para Alemania y Reino Unido. Ese modelo pesa 40 toneladas y ofrece una autonomía de hasta 500 kilómetros por carga gracias una batería total de unos 621 kWh. Amazon dijo entonces que estaba desplegando cargadores rápidos de 360 kW en sus instalaciones, capaces de llevar el camión del 20% al 80% en menos de una hora. Esas no son, de momento, las especificaciones confirmadas para los 75 camiones de Estados Unidos, pero sí muestran el nivel técnico en el que Amazon quiere moverse cuando electrifica rutas de alta utilización.

El anuncio encaja además en una ofensiva bastante más amplia. En su informe de sostenibilidad de 2024, Amazon asegura que ya opera más de 31.400 furgonetas eléctricas y otros vehículos eléctricos a nivel global, incluidos más de 24.000 Rivian. Para sostener ese crecimiento, la empresa afirma haber instalado 24.000 cargadores en 50 estaciones de reparto en Estados Unidos, una red que define como la mayor red privada de carga del país. Solo en 2024, añade, entregó 1.500 millones de paquetes mediante vehículos eléctricos.
La electrificación del transporte intermedio también va ganando peso dentro del grupo. Amazon dice esperar que sus más de 200 eActros 600 se sumen a una flota de 300 vehículos eléctricos de middle mile desplegados en Reino Unido a finales de 2025 y en Alemania en 2026. En paralelo, la compañía contaba ya en 2024 con 360 yard hostlers eléctricos en Norteamérica, esos vehículos que mueven remolques dentro de los centros logísticos y que suelen pasar desapercibidos fuera del sector.
El movimiento tiene valor añadido porque llega en un momento complicado para el camión eléctrico en Estados Unidos. Reuters recuerda que este mercado sigue lastrado por dos problemas muy claros, el alto precio de los vehículos y la falta de infraestructura de recarga pesada. La propia agencia cita la quiebra de Nikola en 2025 como una muestra de que la electrificación del transporte pesado todavía está lejos de ser un camino sencillo, incluso para actores que nacieron prometiendo precisamente esa revolución.
Mientras, Einride lleva tiempo defendiendo que electrificar mercancías no consiste en cambiar un diésel por un eléctrico de forma automática, sino en rediseñar rutas, tiempos de carga, ventanas logísticas y uso de infraestructura. En esa lógica, el software pesa casi tanto como el propio camión. No es casualidad que Reuters destaque la integración de Saga AI ni que Einride lleve años vendiendo su propuesta como una combinación de vehículos, cargadores y gestión inteligente, en lugar de limitarse a colocar hardware sobre la mesa.
Por otro lado, Reuters recuerda que Einride anunció en febrero una captación de unos 113 millones de dólares mediante una operación PIPE y que persigue cotizar en bolsa a través de su prevista fusión con Legato Merger Corp III. Conseguir un contrato de esta visibilidad con Amazon no solo le aporta recorrido operativo. Le da además una credencial comercial de enorme peso en un momento en el que el mercado pide pruebas reales de escalabilidad y no solo promesas tecnológicas.
