NIO está decidida a seguir su camino, opuesto al de toda la industria del vehículo eléctrico: va a apostar por su red de intercambio de baterías como uno de los pilares fundamentales de su estrategia de crecimiento en el mercado de vehículos eléctricos. Pretende ampliar significativamente su infraestructura de estaciones de intercambio de baterías durante los próximos años, teniendo como objetivo instalar 3.000 nuevas estaciones antes de 2028.
La marca ha defendido durante años el modelo de intercambio de baterías frente a la carga convencional, argumentando que permite reducir drásticamente los tiempos de espera y facilita la actualización tecnológica de las baterías sin necesidad de sustituir el vehículo completo. Actualmente, la competencia a recortado distancia con cargados ultrarrápidos, como los Flash de BYD, pero la firma china se mantiene en sus trece.

Otras 3.000 estaciones en 2028
La compañía cerró 2024 con cerca de 3.000 estaciones de intercambio de baterías operativas en China, va a terminar 2026 con entre 4.500 y 4.600 estaciones operativas y su objetivo es duplicarlas en los próximos tres años. Según el propio William Li, CEO de la marca: “El plan futuro es, a grandes rasgos, el siguiente: para finales de este año, el total alcanzará entre 4500 y 4600 estaciones. Luego, a partir del próximo año, añadiremos alrededor de 1000 estaciones anuales. Así que, el próximo año y el siguiente, el ritmo se mantendrá básicamente en 1000 estaciones al año”.
Una de las claves para ello es la estrategia de NIO de colaboración con otros fabricantes de automóviles. Durante los últimos años, la empresa ha firmado acuerdos con varias marcas chinas para permitir que futuros modelos eléctricos puedan utilizar su red de intercambio de baterías. Entre ellas están Chery, Geely Holding Group, Changan Automobile, FAW Group, JAC, Lotus y GAC Group. Esto, no debería hacer si no aumentar el potencial de la red.
El rival directo en el presente y, sobre todo, a corto y medio plazo, es CATL. El mayor fabricante de baterías del mundo ha anunciado recientemente la entrada en el sector del intercambio de baterías con el lanzamiento de su ecosistema “Choco-Swap”. La fórmula es similar a la de NIO, con estaciones y baterías estandarizadas desarrolladas junto a numerosos socios industriales. Lejos de percibirlo como una amenaza directa, William Li considera que el movimiento de CATL supone una validación del modelo de negocio impulsado por NIO.
Los retos del intercambio de baterías de NIO
Pero no todo es positivo, ya que hay ciertas dificultades técnicas asociadas al crecimiento de esta infraestructura. La compañía se encuentra desarrollando una nueva generación de estaciones de intercambio capaces de adaptarse a distintos tamaños y formatos de baterías utilizados por las diferentes marcas y submarcas del grupo, pero Li reconoce que “nuestras estaciones de cuarta generación no se pueden modificar para admitir otras diferentes”, explicando que “el tamaño de esos paquetes de baterías es demasiado diferente”, según recoge Electric Vehicles. Esto ha hecho que la empresa ya esté desarrollando una quinta generación de estaciones completamente rediseñada y más flexible.
Su llegada permitirá aumentar la compatibilidad entre modelos, almacenar más baterías y reducir todavía más los tiempos de sustitución. Además, NIO ha anunciado que pretende apoyarse en un modelo de expansión más ligero desde el punto de vista financiero, compartiendo costes e ingresos con socios industriales y operadores externos. La empresa considera que esta estrategia facilitará una implantación más rápida tanto en China como en mercados internacionales.

