BYD se ha puesto como objetivo dominar el mercado de los coches eléctricos, algo que ya está consiguiendo frente a sus competidores, pero también tiene un plan todavía mayor: hacer que los coches de baterías se conviertan en la opción predominante en todo el mundo. No es una tarea fácil, pero desde la marca china creen tener claro cuál será el punto clave para conseguirlo: la carga rápida.
La compañía presentó hace unos meses su FLASH Charging, tecnología de recarga ultrarrápida que no tiene competencia en la industria y, según la Viceperesidenta de la marca, Stella Li, es la tecnología que puede dar la puntilla a los coches con motor térmico: “No puedo decir que lo mate, pero [la carga rápida] al menos puede competir con el motor de combustión”.

Igualar la ecuación con los coches de combustión
Presentada de manera conjunta con la segunda generación de la Blade Battery, el sistema es capaz de ofrecer potencias de carga hasta 1.500 kW. Esto significa que puede pasar del 10 % al 70 % en tan solo 5 minutos, mientras que pasar del 10 % al 97 % implica únicamente 9 minutos. Incluso en temperaturas realmente bajas, con cifras de hasta -30°C, que son especialmente perjudiciales para los coches eléctricos, el sistema permite recuperar del 20 % al 97 % en 12 minutos.
Si a esto se suma que la Blade Battery de segunda generación ha experimentado un incremento del 5 % en su densidad energética, hablamos de autonomías superiores a los 1.000 km que, cuando se terminan, necesitan un tiempo realmente breve para recargarse.
Esto solventa de un plumazo uno de los mayores problemas del sector: “Hoy en día, la gente no compra coches eléctricos porque tardan demasiado en cargarse, no hay muchas estaciones de carga y, aunque se construyan muchas, pueden estar ocupadas porque los coches permanecen allí durante 40 minutos, o incluso una hora en invierno”.
Pero disponer de una carga tan rápida supone un cambio importante de paradigma: “La tecnología de carga rápida es más parecida a una gasolinera. Llegas y, antes de que termines tu café, la carga está lista y puedes seguir tu camino”. Esa facilidad de uso, sumada a la rapidez, hará que la utilización de los cargadores en un factor de 30, según los cálculos de la señora Li.
La barrera final para los coches eléctricos
“[Cuando] logremos que la recarga sea tan rápida como el repostaje de gasolina, esto [eliminará] la última barrera para que la gente se pase a los coches eléctricos”, explica, añadiendo que ese será un momento histórico en la adopción de vehículos eléctricos, el que pueda hacer que la balanza se incline definitivamente hacia los modelos de batería. Además, aunque es algo que todavía no ha sucedido a nivel global, si que será una “revolución con el tipo de tecnología que estamos lanzando ahora en China y con los coches Denza”.
Que se expanda este tipo de recarga supondrá un cambio en las reglas del juego y Li considera que será lo que le dará la oportunidad de competir en el 100 % del mercado, según explica a AutoExpress: “En el Reino Unido, nuestra penetración de vehículos eléctricos significa que hay un 70 % del mercado al que no podemos acceder. Con la tecnología de carga rápida, podemos competir en igualdad de condiciones con los coches de gasolina”.

