Después de 50.000 km de uso, esta es la degradación de la batería y el estado en general del BYD Seal

Un análisis real muestra la pérdida de autonomía de uno de los coches eléctricos chinos más populares del momento tras dos años de uso.

byd seal degradacion bateria 500000 km 2 anos 1
El BYD Seal equipa una batería Blade LFP y conversa buena parte de la capacidad.
13/05/2026 09:00
Actualizado a 13/05/2026 09:00

La degradación de las baterías sigue siendo una de las mayores dudas entre quienes piensan comprar un coche eléctrico. ¿Cuánta autonomía se pierde con los años? ¿Se degradan realmente tan rápido como algunos creen? Un nuevo análisis realizado sobre un BYD Seal con 50.000 kilómetros ofrece una respuesta bastante tranquilizadora.

El protagonista del estudio es un BYD Seal de tracción trasera matriculado en 2024 y equipado con la conocida batería Blade de litio-ferrofosfato (LFP), una tecnología que BYD utiliza por su elevada seguridad y durabilidad.

Solo un 5 % de degradación tras dos años

byd seal degradacion bateria 500000 km 2 anos
El resultado es mejor de lo que muchos pueden pensar.

Cuando salió de fábrica, este BYD Seal contaba con una batería útil de 82,56 kWh de capacidad, aunque la capacidad total real rondaba los 85 kWh incluyendo el margen de protección.

Según la medición realizada mediante un sistema OBD2 y la aplicación Car Scanner, la batería todavía conserva aproximadamente 78,5 kWh útiles.

En otras palabras: Tras dos años de uso y unos 50.000 kilómetros recorridos, el vehículo mantiene el 95,08 % de su capacidad original.

La cifra resulta especialmente relevante porque no se conocen detalles concretos sobre cómo fue utilizado el vehículo durante este tiempo. No se sabe si cargaba habitualmente en corriente continua rápida, si permanecía estacionado al sol o si el propietario seguía buenas prácticas de carga. Todos esos factores influyen directamente en la salud de las baterías.

La autonomía real también importa

El análisis también pone sobre la mesa otra realidad habitual en el sector eléctrico: las diferencias entre autonomía homologada y uso real.

Sobre el papel, este BYD Seal anunciaba una autonomía WLTP de hasta 570 kilómetros. Sin embargo, las pruebas realizadas en carretera por la Asociación Australiana del Automóvil (AAA) obtuvieron una cifra real cercana a los 488 kilómetros.

Esto supone alrededor de un 14 % menos respecto al dato oficial, una diferencia bastante habitual en vehículos eléctricos dependiendo de temperatura, velocidad o estilo de conducción.

Las baterías LFP siguen demostrando su resistencia

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que confirma el buen comportamiento de las baterías LFP frente al paso del tiempo. Este tipo de química suele degradarse más lentamente que las baterías NMC tradicionales utilizadas por muchos fabricantes occidentales.

Además, las baterías LFP toleran mejor las cargas rápidas frecuentes y presentan menor riesgo de degradación acelerada por calor o uso intensivo. Precisamente por eso fabricantes como BYD, Tesla o Ford están apostando cada vez más por esta tecnología en sus modelos de gran volumen.

La degradación no es lineal

Aunque perder un 5 % de capacidad pueda sonar preocupante para algunos usuarios, los expertos recuerdan que la degradación de las baterías no suele producirse de manera constante.

Diversos estudios científicos muestran que la pérdida inicial de capacidad tiende a estabilizarse con el tiempo, especialmente en baterías modernas bien gestionadas electrónicamente. Eso significa que este BYD Seal no necesariamente perderá otro 5 % cada 50.000 kilómetros.

De hecho, muchos coches eléctricos actuales superan ampliamente los 200.000 kilómetros manteniendo todavía más del 80 % de su capacidad original.

Un dato importante para el mercado de segunda mano

Casos reales como este empiezan a ser clave para desmontar algunos mitos sobre los coches eléctricos, especialmente ahora que comienza a crecer el mercado de ocasión.

La salud de la batería se está convirtiendo en uno de los principales factores de compra, y análisis independientes como este ayudan a entender mejor qué puede esperar realmente un conductor tras varios años de uso.

Por ahora, el BYD Seal parece demostrar que las nuevas generaciones de baterías eléctricas están envejeciendo bastante mejor de lo que muchos imaginaban.