Nissan le echa la culpa a Europa y a sus normas de ser responsable de sus amenzas de cierre de fábricas en Reino Unido

El fabricante japonés cuestiona la viabilidad de la planta de Sunderland si se les deja fuera de la nueva normativa de la Unión Europea.

Nissan
Los Nissan que llegan a Europa salen de la planta de Sunderland.
09/03/2026 13:00
Actualizado a 09/03/2026 13:00

Europa ha sido clara: su normativa en el mundo del motor quiere beneficiar a las marcas que produzcan dentro de sus fronteras. Bajo el llamado Industrial Accelerator Act (IAA), la Comisión Europea quiere impulsar la industria dentro del bloque, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, así que aquellos que vengan de fuera no disfrutarán de ventajas… y eso es algo que preocupa a Nissan.

El fabricante japonés tiene una presencia importante en el continente, pero no está exactamente dentro del mismo, si no que produce sus vehículos en Reino Unido. Eso le deja en una situación complicada, porque si se lee de manera literal el acta de la Unión Europea, puede quedarse fuera de las nuevas normas industriales, lo que le haría partir en clara desventaja respecto a los fabricantes que si producen dentro de la UE. Es por eso que la marca ha presionado al Gobierno del Reino Unido para que haga algo al respecto.

El Nissan Qashqai, incluida su versión híbrida, se ha producido en la fábrica británica de Sunderland desde finales de 2006.
La fábrica produce coches híbridos y completamente eléctricos.

Una normativa que podría tener consecuencias graves

Si la legislación se aprueba en su forma actual, los vehículos eléctricos y otros bienes solo podrían recibir determinados tipos de financiación pública (subsidios, compras gubernamentales, etc.) si cumplen criterios estrictos de contenido producido dentro de la UE. Aunque la Comisión ha indicado que podría permitir la participación de países asociados si se establecen condiciones de reciprocidad, una gran parte de la regulación todavía está en el aire.

Es algo que preocupa a Nissan, que ha sido una de las empresas más vocales entre las que podrían sufrir las posibles consecuencias negativas de este enfoque normativo. La compañía ha señalado en conversaciones con el Gobierno británico que la exclusión del Reino Unido de las reglas “Made in EU” podría tener consecuencias drásticas para la planta de Sunderland, llegando incluso a plantear la posibilidad de cierre de la fábrica si no se garantiza el acceso pleno a los mercados y los beneficios previstos por la nueva legislación comunitaria.

La amenaza no es precisamente pequeña, porque la planta de Sunderland es un pilar importante para el sector automotriz británico, con alrededor de 6.000 empleados directos y cerca de 30.000 puestos de trabajo adicionales en la cadena de suministro. Más allá de su valor económico, la fábrica representa una parte significativa de la capacidad de producción de vehículos en el Reino Unido y Nissan ha invertido en modernizar la planta para adaptarla a la producción de nuevos modelos eléctricos.

La posibilidad de ampliar el marco “Made in Europe”

La respuesta del país ha sido recalcar su papel como socio cercano de la UE, ha señalado que comparte los objetivos de cooperación económica y seguridad con la Unión y que seguirá trabajando para asegurar que las empresas británicas puedan competir de forma justa y beneficiarse de acuerdos de acceso a mercados. La cuestión es especialmente crítica para empresas que, como Nissan, producen vehículos en el Reino Unido destinados principalmente al mercado europeo, ya que el bloque comunitario sigue siendo el mayor destino de exportación para la industria automotriz británica. Por eso, la llegada de una regulación que limite o encarezca ese acceso podría tener consecuencias graves.

Tal y como está la situación, las propuestas actuales representan una amenaza para la competitividad de la producción automotriz fuera del territorio europeo, lo que afectaría no solo a Nissan sino también a otros fabricantes con operaciones en el Reino Unido como Jaguar Land Rover y Toyota. Es algo que podría solventarse si desde Europa se quisiera adaptar las normas hacia un enfoque más inclusivo que permitiera la participación de socios estratégicos como el Reino Unido e incluso Japón en el marco de la iniciativa “Made in Europe”, como recoge el Financial Times.