Los e-credits son un sistema de certificados negociables derivado de la directiva europea RED III. Su funcionamiento es sencillo pero revolucionario: cada vez que un operador de recarga suministre megavatios hora (MWh) de electricidad renovable a un vehículo eléctrico, generará unos créditos verdes.
Por otro lado, las grandes petroleras y compañías energéticas obligadas por ley a reducir las emisiones de carbono de sus combustibles tendrán que adquirir estos e-credits para cumplir con sus objetivos regulatorios (una reducción del 14,5% para 2030). Se crea así un flujo de financiación privada con un coste cero para los presupuestos del Estado.
Oxígeno para la rentabilidad de las electrolineras

Instalar una estación de recarga ultrarrápida moderna no es barato. Según los datos proporcionados por AORU, abrir una infraestructura de este tipo requiere una inversión que puede superar los 500.000 euros por instalación, teniendo en cuenta los costes del terreno, la burocracia de la conexión a la red, los transformadores y los cargadores de alta potencia.
Con la entrada en juego de los e-credits, los operadores dispondrán de una fuente de ingresos adicional a la propia venta de energía. Esta inyección económica mejorará sustancialmente la rentabilidad de las estaciones existentes, acelerará los plazos de amortización y facilitará que las empresas inviertan en nuevas ubicaciones que, a día de hoy, no son viables económicamente por su bajo tráfico.
La clave del éxito: Aprender de Europa para bajar precios

El desarrollo normativo en España ya se encuentra en su recta final tras recibir el informe del Consejo de Estado, quedando pendiente su publicación en el BOE. Sin embargo, desde el sector se insiste en que la clave está en los detalles regulatorios.
"La experiencia de otros países demuestra que los detalles regulatorios marcarán la diferencia entre un mecanismo capaz de acelerar el despliegue de infraestructura y una oportunidad desaprovechada", advierte Bastien Verot, presidente de AORU. Los operadores señalan a los mercados europeos más avanzados, donde un diseño normativo valiente ha conseguido convertir estos créditos en un incentivo tan eficaz que ha terminado traduciéndose en una bajada real del precio de la recarga ultrarrápida para los conductores de a pie.