El Tavascan ‘resuelve’ sus problemas con los aranceles a los coches eléctricos chinos y hace que CUPRA triplique sus beneficios

CUPRA fabrica este SUV eléctrico en China, pero un acuerdo con Bruselas le permite evitar los aranceles adicionales que afectan a otros modelos.

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El pulso comercial entre Europa y China redefine las estrategias de producción de los nuevos vehículos eléctricos. Gemini
07/08/2026 13:00
Actualizado a 07/08/2026 13:00
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El CUPRA Tavascan se ha convertido en un caso único dentro del complejo escenario comercial entre Europa y China.

El SUV eléctrico de la marca española del Grupo Volkswagen está diseñado en Barcelona, pero se fabrica en China, concretamente en la planta de Volkswagen Anhui, una ubicación que inicialmente lo situaba bajo la lupa de los nuevos aranceles europeos aplicados a los vehículos eléctricos importados desde el gigante asiático.

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El CUPRA Tavascan representa la apuesta de la marca española por un SUV eléctrico de carácter deportivo y tecnología avanzada.

Un coche europeo made in China

El Tavascan forma parte de la estrategia de electrificación de CUPRA, una marca que busca posicionarse en el segmento premium compacto con modelos eléctricos de altas prestaciones. Comparte plataforma MEB con otros modelos eléctricos del Grupo Volkswagen y utiliza una arquitectura desarrollada específicamente para vehículos eléctricos.

Sin embargo, Volkswagen decidió producirlo en China debido a razones industriales y económicas. La planta de Anhui cuenta con capacidad especializada para vehículos eléctricos y permite aprovechar una cadena de suministro muy desarrollada en baterías, componentes electrónicos y fabricación de automóviles eléctricos.

La paradoja es evidente: un modelo concebido por una marca europea y perteneciente a un gran fabricante europeo queda afectado por unas medidas destinadas principalmente a proteger a la industria comunitaria frente a la llegada masiva de coches eléctricos chinos con precios muy competitivos.

La Unión Europea estableció en 2024 unos aranceles adicionales a los vehículos eléctricos fabricados en China tras una investigación sobre las ayudas públicas recibidas por los fabricantes del país asiático. Estas tasas se sumaban al arancel general del 10 % y variaban según el fabricante.

Esta decisión industrial generó un problema inesperado cuando Bruselas aprobó los aranceles contra los eléctricos chinos: aunque el propietario de la marca era europeo, el origen industrial del vehículo era China. En el caso del CUPRA Tavascan, el recargo adicional alcanzaba el 20,7 %, elevando la carga total hasta aproximadamente el 30,7 %.

Bruselas acepta una excepción histórica

Tras meses de negociaciones, Volkswagen Anhui presentó ante la Comisión Europea un compromiso basado en un precio mínimo de importación y un límite de unidades exportadas. La propuesta fue aceptada por Bruselas, convirtiendo al CUPRA Tavascan en el primer vehículo eléctrico fabricado en China que logra quedar exento de los aranceles compensatorios mediante este mecanismo.

El acuerdo no supone una eliminación completa de los costes de importación, ya que el modelo continúa sujeto al arancel estándar europeo del 10 %, pero evita el recargo adicional del 20,7 % que penalizaba a los eléctricos chinos.

La decisión tiene una importancia estratégica porque abre la puerta a que otros fabricantes europeos con producción en China puedan solicitar tratamientos similares si cumplen las condiciones establecidas por la Comisión Europea.

El caso del Tavascan demuestra la complejidad de la nueva industria del automóvil. La frontera entre fabricantes europeos y chinos es cada vez más difusa: compañías occidentales producen vehículos en China, mientras que fabricantes chinos están creando fábricas dentro de Europa para evitar precisamente estos aranceles.

La medida también refleja el equilibrio que Bruselas intenta mantener. Por un lado, busca proteger a los fabricantes europeos frente a una competencia basada en menores costes industriales y fuertes inversiones públicas en China. Por otro, pretende evitar perjudicar a sus propios grupos automovilísticos que utilizan instalaciones chinas dentro de sus estrategias globales.

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CUPRA y Bruselas alcanzan un acuerdo que permite mantener la fabricación en China sin aplicar el recargo arancelario adicional.

El futuro del CUPRA Tavascan

Para CUPRA, la eliminación del arancel adicional supone un alivio económico importante. La marca había tenido que asumir parte del impacto de estas tasas para mantener la competitividad del modelo en Europa.

El Tavascan seguirá siendo un ejemplo de una nueva realidad industrial: un coche europeo en diseño y tecnología, fabricado en China y vendido en Europa bajo unas reglas comerciales cada vez más complejas.